Ayer, en El Campín, pudo pasar de todo. Pudo pasar que Atlas de Guadalajara le ganara a Santa Fe. De hecho, Atlas pudo golear. Pudo pasar que Arturo González no se lesionara, entonces no tendría que ser sustituido al minuto 24. Pudo pasar que, con González siempre en cancha, Atlas dañara la defensa cardenal. Porque con Ochoa jugando entre Meza y Mina -y la confusión que generaba entre ambos-; Barragán haciendo lo propio entre Anchico y Mina; y González aprovechando la confusión por la espalda de Anchico, Atlas las tenía todas consigo. Pudo ser que Carlos Ochoa no hubiese tenido un partido tan bueno, sino perfecto, entonces alguno de sus tantos arrastres de marca, recepciones entre líneas y ataques al espacio, hubiesen resultado en gol.

Ayer, en El Campín, pudo pasar que Atlas se fuera ganando 0-8 al descanso, porque efectivamente tuvo 8 situaciones de gol en 45 minutos. Pudo pasar que Atlas ganara, incluso goleando, porque en cuanto a generar peligro, los de Tomás Boy son metódicos hasta el cansancio. Atlas genera peligro por todas las vías posibles. Ayer, en El Campín, pudo pasar de todo. Y pudo pasar porque Atlas batía sus alas en un in crescendo que sugería, tarde o temprano, un huracán. Pudo pasar, pero la historia fue otra.

Lo que parecía un inevitable efecto mariposa fue, en realidad, una auténtica lección de alquimia. Porque en el fútbol, la piedra filosofal sí existe, y tiene la forma de pase a la red. Esto lo sabe Omar Pérez. Dos toques suyos, gol incluido, fueron suficientes para salvar una tarde, por lo demás, para el olvido. Cuán mesiánico es el 10. ¿Qué será de Santa Fe cuando se vaya?

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6 comments

  1. ¿Es Costas uno de los entrenadores más pragmáticos y nocivos del fútbol colombiano? Esta idea de conectar a Torres con Pérez a la misma altura y que el equipo progrese con ambos es una cosa que a muchos se les pudo ocurrir, pero Gustavo dio con la tecla y decidió apostar por ello. Omar tiene al lado a un tipo de similares cualidades con el balón y que, siempre y cuando marque una línea de pase decente por delante, lo buscará de cara al arco rival o con la ventaja en el giro.

    Además, este Santa Fe es pragmático, porque salvo en ataques posicionales contados, es un equipo que se destaca desplegando como la velocidad de la luz. No obstante, es un estilo de juego respetable y válido, momentáneamente, para el equipo. No cualquiera tiene a Morelo, Roa, Páez, Arias y Rivera -anteriormente Quiñones también- para correr.

    1. Bastante pragmático. Es tan pragmático, que en el afán por cambiar, potencia pocas ventajas que le han dado resultado en el pasado. La lista es larga: los cambios de orientación de Seijas, Otálvaro como hombre libre, tiranizar las segundas jugadas, la marcación al hombre mas uno libre, la posesión defensiva… y la que dices, la de Omar Pérez en el círculo central. Todas esas situaciones de juego que le dieron resultado en el pasado, no las vuelves a ver.

      A Costas lo considero un entrenador minimalista. Cada partido busca un detalle a neutralizar del rival y un detalle para agredirlo. Así, tan simple y tan complejo como enhebrar una aguja.

  2. @ Juan

    Pero hay sistema, ¿no? Yo siento que Santa Fe siempre juega a lo mismo: hay unas ideas, unos objetivos, unos principios que siembre se buscan y que casi siempre acaban encontrando. Lo que pasa es que tiene una plantilla con muchas posibilidades que exprime en eso que tu llamas minimalista.

    1. Claro, el sistema está. Santa Fe no deja de ser reconocible en cada partido. ¿Sabes hacia dónde creo que apunta la identidad de este Santa Fe? A darle prioridad a los males defensivos de la era Guitiérrez.

  3. A mí me ha gustado mucho todo de este artículo, la verdad. Desde el objeto hasta el estilo. Un placer leerte, Juan. A mí lo de Costas se me parece a lo de Simeone en muchas cosas, incluyendo, en su establecimiento de unos preceptos con el fin específico de saber mutar.

    Por otra parte, nunca está de más repetir que Ómar es un extraterrestre. Él mismo, en mi opinión, ha sabido someterse a una transformación especial. Si para la edad no hay piedra filosofal, el argentino al menos ha hallado, en su inteligencia táctica, una manera de seguir siendo de oro a pesar del pasar del tiempo.

    1. Gracias a ti por leerlo, Jairo. Eso que dices de instaurar preceptos para mutar me parece interesantísimo. No pudo decirse mejor.

      A mí me emociona cantidades ver a Omar en el círculo central. Verlo lanzar desde allí es un deleite. Además, suma y sólo suma.

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