Es la segunda semana de abril y Millonarios luce bien. No porque luzca mejor que en meses pasados (que no es difícil), sino porque el embajador viene tramando un plan interesante. Lo mejor de todo, lo que hace días parecía inconcebible, es que Millonarios compite.

Si bien es cierto que Millonarios no ofrecía garantías en defensa, hoy por hoy, cuando menos, busca soluciones. El problema, por plantilla, es infranqueable. Millonarios no cuenta con un mediocentro posicional capaz de sostener al equipo en transición defensiva. Las deficiencias de Fabián Vargas son notables en dicho aspecto. La solución, por lo tanto, debiera originarse en la pizarra. Y así ha sido.

Ahora Román Torres es más indispensable que nunca

Sergio Villarreal, mediocentro posicional en reemplazo del lesionado Fabián Vargas, ha estado bien protegido. Por un lado, Déiver Machado suele cerrar su posición en favor de Villarreal, por lo que Machado, en defensa, resulta más un segundo pivote que un lateral. Por otro lado está Román Torres, quien ha puesto su capacidad de anticipo al servicio de Villarreal. Cuando monta la guardia, el panameño parece operando desde una torre donde todo lo ve. Torres escolta permanentemente al mediocentro y su espalda resulta menos vulnerable. Eso sí, hay que decir que hace falta un central que secunde a Torres adelantando la línea defensiva. Andrés Felipe Cadavid duda en demasía y Gabriel Díaz aún es novato interpretando al panameño.

Pero Lunari quiere reducir aún más riesgos. Para cortar el ataque rival desde el inicio, Millonarios tiene aptitudes físicas de sobra. Las persecuciones de Agudelo, Vásquez y Robayo no escatiman distancias. El termómetro de Montería sirve como ejemplo del estado de gracia en que se encuentra Millonarios, si hablamos de lo puramente físico.

La defensa física y Román Torres: los fundamentos de Millonarios

Es la segunda semana de abril y Millonarios luce bien. En defensa, cuando menos, busca soluciones. El plan es sensato y, por lo tanto, competitivo. Sólo falta el resultado.

2 comments

  1. Me he llegado a plantear seriamente si soy al único que se le asemeja Gabriel Díaz a Pedro Franco. Por casi todo. La forma de pararse, por cómo saca el balón, la lentitud e ínfima pachorra de ir al corte, su fuerte juego aéreo, la preferencia de ir al anticipo y no de aguantar (Díaz tiene una cintura menos tiesa). Es increíble, aunque suele errar más que acertar. Como el mismo Fr

    1. Tú lo has dicho: son semejantes en casi todo. ¿Sabes en qué creo que Franco saca una ventaja considerable? En su carácter. Fíjate cuántos errores comete Gabriel Díaz con la salida por lesión de Román Torres. Torres es su soporte y sin él, Díaz se vino al piso. En un contexto así, Franco juega todavía mejor.

      Claro, Díaz tiene 19 años, pero Franco, a esa edad, ya mostraba mucho carácter. En lo demás sí coincido contigo.

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