La versión 2015 de Atlético Nacional es la más inconsistente de la era de Juan Carlos Osorio. Las dificultades defensivas del equipo han sido la causa más importante del complicado momento que vive el equipo antioqueño. Frente a Junior, este problema, sumado a otros factores del trámite del encuentro, terminó por sentenciar un empate que parecía lejano a los 60 minutos.

Era la primera vez que Macnelly jugaba contra Nacional desde que se fue a medio oriente

Al inicio, el equipo de Alexis Mendoza salió con la iniciativa. Los jugadores más adelantados del equipo barranquillero, Macnelly, Toloza y Aguirre, comenzaron a presionar la salida del rival. Sin embargo, Nacional no estaba perdiendo el balón allí. El problema estaba cuando la bola llegaba a la banda, allí los jugadores no estaban desequilibrando.

La cosa cambió para el elenco antioqueño cuando Farid Díaz comenzó a recibir el esférico y a repartirlo. El codacense, que apareció como mediocentro en el 3-4-2-1 de Juan Carlos Osorio, comenzó a abrir la cancha y a dar el primer pase para que su equipo pudiera llegar a ser más profundo. En efecto, así fue como llegó el 1-0. Díaz abrió la cancha y encontró a Gilberto García, éste se sacó a un defensor rival y encontró en el borde del área a Alejandro Guerra que mandó un centro preciso que Jonathan Copete aprovechó tras anticipar al defensor rival.

Este fue el sexto gol de Copete en Liga

En ese momento Nacional tuvo sus mejores minutos. Bernal y Díaz supieron aprovechar el espacio que encontraron en el centro del campo para poner a jugar a sus compañeros. En las bandas, Copete y García estaban desbordando. Por su parte, Junior no produjo mucho en esos minutos. Macnelly Torres estuvo muy atrás y apareció poco, Gustavo Cuéllar corrió de un lado a otro de la cancha sin aportar mucho, Jorge Aguirre desubicado en el terreno y Edison Toloza perdido entre los centrales rivales. Los circuitos tiburones estaban desconectados. Llegó el 2-0 y se acabó el primer tiempo con un Nacional dominante.

Para la segunda mitad a Osorio le tocó hacer un cambio. Alejandro Guerra salió con una molestia e ingresó Yulián Mejía. El equipo mantuvo la tónica del primer tiempo e incluso tuvo dos oportunidades de aumentar el marcador. Zeballos se juntó, como lo hizo durante la primera mitad, con los centrocampistas y fue uno de los pilares del buen momento del equipo. Por su parte, Pablo Velázquez pivoteó, se batió con los centrales y con sus habituales movimientos le abrió espacios a sus compañeros.

A Junior le costaba quitarle el balón a Nacional

El problema para el equipo verdolaga se dio cuando ingresó Yhonny Ramírez por Andrés Felipe Correa. Luis Narváez, que hasta ese momento no había pesado en el encuentro, pasó a ser central, mientras que el recién ingresado ocupó su posición en el centro del campo. Desde que esto pasó los jugadores de Nacional ya no recibían libres en la mitad y la consecuencia fue que al no llegarle el balón a García y a Copete, Domínguez y Vélez tenían más libertad para salir, para ser profundos. Y es aquí donde aparece Macnelly Torres. El ’10’ solo filtró dos balones en todo el encuentro y con eso fue suficiente para que su equipo empatara. El primero fue un pase que le envió a Juan Guillermo Domínguez que apareció por izquierda, se sacó a un rival, centró y encontró a Iván Vélez que acomodó el balón entre las piernas de Camilo Vargas. En el segundo, el receptor del balón fue Vladimir Hernández que le ganó en la carrera a Francisco Nájera y venció al guardameta ex-Santa Fe.

Los cambios no le funcionaron a Osorio, a Mendoza sí

Al final, el encuentro terminó 2-2. Junior sacó un gran resultado de Medellín y se mantuvo dentro del grupo de los ocho clasificados a los playoffs finales. Por su parte, Nacional volvió a perder puntos en casa y dejó evidenciado lo inconsistente que es. Al equipo de Osorio le cuesta sostener los resultados y eso ha hecho que pierda puntos importantes, caso Barcelona y Libertad en Copa Libertadores y contra Once Caldas y Junior por Liga.

3 comments

  1. Qué bueno es Cuéllar. Su velocidad de ejecución me sigue pareciendo un cuchillo para cualquier equipo del fútbol colombiano, Nacional incluido. No sé por qué sus entrenadores no confían en él para darle la base desde el inicio. Algún problema debe haber – ¿Defensivo quizás?- pero lo que suma Cuéllar con balón desde esa zona es invaluable.

  2. ¿A Pékerman no se le pasará por la cabeza llamarlo? Es que su velocidad de ejecución es brutal, y si la sumamos a que su toma de decisiones es notable, pues queda que es un futbolista genial.

  3. Muchísima gente pide accionar a Cuellar en la base. Allí, concuerdo. Pero no concuerdo con la gente que lo pide de mediocentro posicional. No creo que esté hecho, pese a competir en el robo, para sostener a todo un equipo sin balón. Sin embargo, con balón, en parte, la idea me mola por su velocidad de ejecución y alto rango de pases cortos y largos. Pese a su función defensiva, sobre todo en transición, ayer se le vio robando un par de balones yendo a ras de piso y sobrio en los choques individuales.

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