Si existe rivalidad entre Atlético Nacional y Atlético Junior no es por falta de ideas similares –a pesar de las diferencias en materia de ejecución, ya que las ideologías de ambas directivas se parecen bastante. Es una condición que ha quedado plasmada en la cantidad de futbolistas que, en el último par de años, se han puesto la camiseta de ambos equipos consecutivamente. Están los que ya se han ido véase Sherman Cárdenas y Edwin Cardona, los que actualmente portan la verdolaga como Juan David Valencia o Luis Carlos Ruiz, y finalmente está el más icónico: Macnelly Torres. Tras un paso para el olvido por el fútbol árabe, Mac regresa por primera vez al Atanasio Girardot; y lo hace como parte de un proyecto juniorista que, como él, no es el mismo de hace dos años.

El ‘10’ adaptado

A Macnelly le sacaron algo. Energía, ritmo o ganas: del todo, no queda claro. Tampoco queda claro si fue la distancia del medio oriente o si fue el pasar de los años, pero el futbolista que porta la ‘10’ del Junior ha perdido enteramente el dinamismo que derrochaba cuando portaba la mágica del Nacional. Falto de piernas, Mac se ha adaptado a ser más un mediocampista de ataque que un armador. Aprovecha las mismas condiciones (desmarques rápidos, golpeo, visión), pero de manera distinta, aportando muy poco en el trámite y mucho en la finalización. Es clave para el resultado; para el juego, no. Basta ver alguno de los últimos partidos del equipo que dirige Alexis Mendoza para darse cuenta que, en la media, el que lleva el mando del rojiblanco es Gustavo Cuéllar. La participación de este último en la salida y la gestión con balón será importantísima para el cuadro barranquillero.

Posesión

Juan Carlos Osorio sabe que la virtud máxima de su equipo está en la capacidad de mover el balón rápido y de manera escalonada, y que ante Junior, particularmente, esto le supone una ventaja enorme. El tiburón que ha reestructurado Alexis Mendoza se ha enfocado en pulir su dominio a base del juego posicional, y tiene falencias defensivas y ofensivas que quedan expuestas sin pelota. Osorio entiende que en este juego Nacional es mejor. Y ésta será su batalla. Será clave la aparición del talentosísimo Yulián Mejía para gestar y la de Bernal (y posiblemente también Alejandro Guerra) para enlazar y agitar. Entre estos, alguno probablemente, esté muy pendiente de Cuéllar, para dificultar tanto gestión como salida.

Sorpresa

Finalmente, vale acotar que Junior podría tener un arma secreta en la velocidad de Edison Toloza, que más de una vez le ha hecho daño a las líneas adelantadas de Nacional, y que suele hacer una fiesta en sus enfrentamientos ante Alexis Henríquez. Osorio, por supuesto, buscará neutralizar cualquier posible habilitación por parte de Macnelly, sin olvidarse de que en caso de necesitar un juego más directo cuenta con la corpulencia de un Luis Carlos Ruiz que conoce bastante bien a la defensa de su exequipo.

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