Imaginemos esta escena. cuartos de final de la Copa de Europa. Saltando al césped. El himno de fondo. Y do Dragão el escenario, lugar de una Champions League con José Mourinho. La magnitud de la cita roza lo prodigioso. Y, aquí, ya te has dado cuenta que ha empezado la verdadera Copa de Europa. Porque el sol reluce en Europa. Porque ya es primavera. Presente la situación de dar el batacazo. O de quedar afuera. Pero ante esta situación Jackson Martínez no se imagina. Menos ante el Bayern de Pep. Qué duro para él y, sobre todo, para el Porto.

Esté o no jugando ante Benatia y Boateng, no lo sabremos si no hasta dentro de unas horas. Jackson está disponible para Lopetegui y el español sabe que el Porto necesita sí o sí del colombiano. El único vértice superior capacitado para una cita así de grande. Sin embargo, Aboubakar, de similar físico, tiene detalles que podrían aportarle cierta competitividad a los suyos en ataque. Pero do Dragão y Lopetegui no lo negocian.

Una posible ausencia del artillero colombiano le quitaría muchísimos argumentos al Porto. Es un pretexto para mantener siempre trabajando a los centrales rivales, y ante esta postura, Benatia y Boateng, en caso de ser los centrales, se verían en la obligación de estar pendientes. Jackson ante esta reestructuración de Lopetegui es especial. No solo por sus goles y capitanía, sino por sus apoyos. No es el delantero con mejores apoyos entre líneas, de hecho, pero a Herrera le caen como anillo al dedo. Héctor es un futbolista de dos áreas, y ante su recorrido, esas combinaciones por dentro con el colombiano o esos arrastres de marcas son compensaciones. Al mexicano no le basta únicamente exhibirse con Óliver Torres a su lado.

Jackson domina varios registros en zona de remate y fuera de ella

Tácticamente Jackson no es el delantero de hace unos años. Evolucionó por el fútbol europeo y por sus necesidades. Es difícil vivir exclusivamente de rematador, como el mismo Falcao en su momento. Y este Porto transforma su eje vertical en un rombo. Casemiro empuja y Martínez une. Con Casemiro, Herrera, Torres y Jackson, usualmente, Lopetegui dirige el ataque por los costados. Quaresma, Brahimi o Tello, dos de los tres, paulatinamente, atacan el espacio interior, ya sea a perfil cambiado o natural. Qué fácil parece y qué difícil es. No obstante, el chocoano también ataca el área por su instinto goleador.

En clave Bayern, la baja del colombiano sería un obstáculo menor. Para la salida de balón del Porto, sin centrales capacitados para sacarla limpiamente y con Casemiro llevando la línea hacia arriba, es útil Jackson para el juego directo. Primero que todo porque el ataque posicional de Lopetegui está mal organizado por el carril central; los centrales no se abren, Casemiro reduce los espacios para trenzar, Herrera tiene que recogerla en un área y llevarla a la otra, y Óliver Torres no define su posición. El juego de los lusos es base para sus laterales brasileños. Por esto la importancia y productividad del colombiano para avanzar sobre varias líneas de presión y situar al Porto en campo rival con su juego aéreo.

Bayern München, con mayor posesión de balón, descansará de los apoyos largos de Jackson

La imagen del Porto en la ida de los cuartos de final radicará en Danilo y Álex Sandro. Para una salida de balón que requiere centrales abiertos, pivote incrustado y laterales altos, ellos son los únicos que cumplen satisfactoriamente la función. Danilo se adapta a su extremo, ya sea más vertical (Tello) o más resolutivo (Quaresma). Mucho tendrá que ver Guardiola, si sale con el plan supercompetitivo de tres centrales y dos carrileros para sostener los costados. E inversamente: si sale a asfixiar al Porto y, con un leve error, permite activar los cambios de orientación de Danilo al astuto Brahimi o Quaresma. Pero para esto faltará la frescura y habilitación en pequeños espacios de Jackson Martínez. Ya no es la antaña pantera física y rematadora, sino sofisticada.

3 comments

  1. Fue algo que no comenté en el artículo: este Porto no es fuerte en ninguna fase de juego. En clave Liga portuguesa, por sus variantes e individuales, la diferencia se marca por sí sola, pero en Copa de Europa le falta mecanizar un sistema de juego óptimo. Danilo, Jackson y Casemiro, en ese orden, son las tres piezas de juego que mayor aptitud tienen. Y los tres coinciden en dos tópicos: energía y físico. En este 4-3-3 el salto con Quintero sería inmejorable para el Porto, pero Lopetegui lo ha situado las mismas veces de interior derecho que de interior izquierdo, e inclusive de extremo a perfil cambiado. Juanfer es más que eso. Muchísimo más que eso.

    1. ¿Dónde te gustaría verlo a Quintero, Ricardo? Yo, la verdad, es que hoy por hoy veo a Juanfer como un jugador bueno, que es exquisito sólo en contextos limitados. Necesita ser epicentro, obviamente, y, obviamente, no a cualquiera se le otorga ese rol. Lopetegui, pienso, reconoce sus dotes y por eso lo mantiene en plantilla, pero no está dispuesto a los sacrificios que supondría un cambio de esquema que sacaría algunos de posición natural, y que requeriría un cambio en la estructura de los relevos.

  2. “Tácticamente Jackson no es el delantero de hace unos años. Evolucionó por el fútbol europeo y por sus necesidades. Es difícil vivir exclusivamente de rematador, como el mismo Falcao en su momento.”

    No es un tema de conversación novedoso, ni mucho menos, pero me llama la atención esto del cambio casi inevitable que supone para muchos delanteros sudamericanos el salto a Europa. En estas épocas se vive en carne desde el punto de vista colombiano: Falcao y más recientemente, Teófilo o Bacca. Carlos Arturo habrá jugado alguna temporada en Junior como extremo/mediapunta, pero el contraste en el fútbol de tipos como Teo o Jackson es espeluznante. Qué talento para aportar al trámite del colectivo y qué manera de esconderlo en Colombia. ¿Qué es lo que sucede? ¿Es que Europa desarrolla nuevos conceptos y habilidades en estos futbolistas, o es que en Colombia estos conceptos ya existen y se van desperdiciados? Y de ser lo primero, ¿qué nos falta en Colombia? O de ser lo segundo, ¿por qué no aprovechamos? ¿Nos falta percepción? ¿Visión? ¿Conocimiento? ¿O es cuestión de las necesidades de nuestro juego?

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