Seguramente escondido en un rincón de las instalaciones del otrora pentacampeón del fútbol colombiano se encuentra un pizarrón. «¿Por qué se esconde?», seguramente se preguntarán. La razón no es otra que el agotamiento. Por tres años y medio, que se prolongarán a cuatro, este pizarrón ha sido lugar de miles o tal vez millares de ideas todas en busca de un mismo fin, ascender a uno de los equipos más grandes del fútbol colombiano. Pero no lo malentiendan, no es el hecho de recibir ideas lo que genera su molestia, al fin y al cabo ese es su trabajo. Lo que realmente agota a este desgastado pizarrón es cuando las arrancan de su lienzo con el áspero desliz de un borrador. A esto hay que añadirle que no sólo las ideas fueron suprimidas, también se desvanecieron del tablero los nombres de las personas encargadas de ejecutarlas. Así, sistema tras sistema, nombre tras nombre, fracaso tras fracaso, este pizarrón ha aguantado valientemente cada una de las veces que lo han limpiado, que lo han privado del placer de conservar una idea por un prolongado periodo de tiempo.

Fernando Velasco, Luis Augusto García, John Jairo López, Diego Umaña y Eduardo Lara han dirigido al América en segunda división

Esto nos lleva a la pregunta:¿por qué hasta ahora si tan complicada ha sido su existencia durante los últimos tres años? ¿por qué ha tardado tanto en huir? La respuesta es muy sencilla, de hecho tiene nombre, Fernando Velasco, pero no porque sus ideas no sean válidas o carezcan de sentido, sino porque ha quitado y puesto las piezas del equipo de manera tan rápida que ha roto la leve resistencia que le quedaba al agotado pizarrón. Este vio como de una línea de tres centrales y dos carrileros bien abiertos se pasaba a una línea de cuatro conformada por tres centrales y tan sólo un lateral. También vio la manera en que Castañeda se movía constantemente entre el puesto de defensor central y mediocampista central. Observó como el mediocampo se formó por momentos con líneas de tres, cuatro y cinco jugadores. Finalmente contempló los distintos esfuerzos de Velasco por hacer funcionar el frente de ataque, con un centrodelantero y dos extremos, con un segundo punta y un delantero centro, con un volante creativo detrás de la línea de atacantes. Todo esto solamente en cuanto a la disposición sobre el campo de los jugadores.

En lo relacionado a la idea de juego Velasco tampoco se ha contenido. El pizarrón ha tenido que aguantar fuertes trazos extensos que señalan la espalda del lateral rival lo que le pide al equipo que se despliegue rápido aprovechando la velocidad de Lucumí o de Ayron. Para esto también le señala a su zaga defensiva que espere contenida atrás y aproveche su altura para despejar balones y dar inicio a las contras. En otras ocasiones llena el pizarrón de líneas muy cortas que indican circulación del balón y representa a los gigantes de la zaga con 4 puntos equidistantes mucho más adelantados que en el planteamiento anterior buscando que su equipo juegue más arriba y ejecute una presión alta. Y en algunas ocasiones, ni el pizarrón entiende qué tiene que salir a hacer el equipo.

América no ha encontrado aún su mejor fútbol de la mano de Velasco

Finalmente hay que dejar claridad sobre algo: si Velasco hubiera logrado en once partidos que su equipo tuviera tantas variantes y jugara con tantas disposiciones tácticas seguramente estaríamos hablando de un superdotado, de un genio del fútbol, de un motivador excelso. Sin embargo, como no es así, nos enfrentamos a la realidad de un equipo confundido que se encuentra a mitad de tabla en el cual hasta el pizarrón cree que está maldito.

2 comments

  1. ¿Por qué tan pocos minutos para Urueña? No creo que Farías esté en su mejor forma para ser el centrodelantero; sin embargo, el América no tiene otro que el argentino y Mercado -también con pocos minutos-. La idea prioritaria del América, no coarta, es correr, y pueden ser el doble de rápidos con un genio como Morantes. A ver si Velasco se las ingenia, poco a poco, por ir juntando a Lucumí, Morantes, Urueña y Del Valle. A posteriori, beneficioso para Tapiero: no se le carga la salida de balón, porque los diablos rojos necesitan a Stiven cerca de los centrales para ser aseados; aunque él no está abajo, él baja y recibe mirando su portería. América necesita cambiar su chip futbolístico; esto de llevar la iniciativa, tenga lo que tenga, cueste lo que cueste, simplemente por ser ellos, no les (ha) funciona(do) en la B.

  2. lo de Urueña es difícil de comprender, sobre el papel creo que es porque Velasco prefiere un mediocampo más defensivo y Urueña , aunque trata de aportar en marca, no es del todo prolijo. Además está muy acostumbrado a conducir mucho el balón lo que parece significar un problema importante para el técnico, lo explicas muy bien con Morantes, a pesar de sus años su inteligencia y visión le pueden dar velocidad al equipo cuando éste explota los espacios que se generan en campo contrario. Es una pena que a Feiver no se le estén dando más minutos, sin ser exageradamente bueno es un jugador que cumple y siento que se complementa mucho mejor con Ayron que cualquiera de los otros atacantes del América, como Lasso por dar un ejemplo. Lucumí, Morantes, Urueña y Del Valle ya han jugado juntos, ofensivamente se genera mucho más pero es evidente que el equipo queda bastante desequilibrado, además por sus características el equipo se adelanta mucho sobre campo contrario lo que causa que quede mucho espacio a la espalda de la zaga escarlata, que en esos retrocesos largos es donde se ve más vulnerada, debido a la lentitud de sus defensores, que en su gran mayoría tienen un físico fuerte pero no son rápidos.

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