A ver, a ver… ha sido mi comentario viendo la nueva convocatoria de la selección Colombia. “¿Por qué?” se preguntarán, ¿no? “¡Es que el Deportivo Cali no se cansa de exportar y promocionar futbolistas!”, afirmé. Además de Rafael Santos Borré, el gratísimo llamado Pékerman para esta fecha FIFA, destaca el llamado de Johan Mojica, jugador del Real Valladolid. A diferencia de su hermano Harrison, Johan es más explosivo, vertical y eléctrico. Zurdos ambos, pero súper distintos. Como lateral o enganche, por ejemplo. O extremo y mediapuntita.

La evolución de Johan Mojica llegó hace apenas meses, con su fichaje al pucela. El ex del Rayo Vallecano, donde contó con la mala fortuna de chocarse a mitad de curso con el rumano Răzvan Raţ tras su cesión por parte del West Ham, comenzó con la misma dinámica de los últimos meses en Vallecas: muy pocos minutos, casi un revulsivo inútil. Sin embargo, la lesión de Roger y el mal nivel de Óscar Díaz hicieron que Rubi se decantara por Jeffrén Suárez de hipotético centrodelantero y por el caleño de extremo izquierdo. A partir de esta variación, Mojica no ha soltado la titular y parecer estar convirtiéndose a pasos agigantados en pieza angular de la estructura vallisoletana para regresar a la élite del fútbol español.

Andrade es más “Peña” que Armero

Como si de un pez grande y flaco se tratase, así es Mojica. Toma la pelota metritos por delante de su lateral, la lleva hasta línea de fondo y culmina la maniobra ya sea con un buen centro o un gol pisando toda la cal. No se despega de la línea, es su hábitat. Para él no existe la diagonal hacia adentro o movimiento interno para liberar al lateral de su costado. Le fascina buscar el camarón del anzuelo: el córner. Esto puede ser un punto a favor o en contra. A favor, pues permite estirar  horizontalmente y ser siempre objetivo de radar para un posible cambio de orientación o apertura. Contraproducente a esto, ocupando la misma banda con Pablo Armero, podría ocurrir un choque vertical; en su actual club no termina ocurriendo con Carlos Peña, lateral conservador e inteligente para medir las inserciones a campo contrario. Parece un potádromo: de escenario dulce.

Se baraja la posibilidad de que Mojica sea una solución para el lateral izquierdo. No obstante, no es eficiente. Su impulsividad, intensidad e hiperactividad lo lleva, comúnmente, a no ser un seguro en el mano a mano. En las gradas de Vallecas se tatuó su problema, posteriormente saliendo, para regresar y recuperar la zona. No guarda la posición, busca rápidamente el marisco. Indirectamente, es mejor defendiendo con que sin balón: suele perderla lejos, y eso es un factor útil y valorativo con 22 años. Johan Arango, en clave fútbol colombiano, es un sabio haciendo esto. A la espera de Bahréin y Kuwait… nuestro pez grande y flaco.


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