Como si el destino quisiera darle la importancia que merece, el día de ayer centró la atención en un único partido: el juego aplazado entre Santa Fe y Medellín. Los equipos tienen un pasado reciente en común: hace apenas tres meses que Santa Fe se coronaba campeón precisamente ante el DIM de Hernán Torres. No le faltó morbo al encuentro, y los protagonistas estuvieron a la altura.

El DIM mostró argumentos para golpear primero

Ambos equipos mostraron un 4-3-1-2 con resultados dispares. En el caso de Santa Fe, Omar Pérez bajaba junto con los delanteros para sumarse al trivote y así superar numéricamente en el medio. Eran 6 de Santa Fe contra 5 del DIM (el trivote mas Juan Camilo Angulo y Vladimir Marín en las bandas). Para desvirtuar las matemáticas aplicadas al fútbol, Juan David Pérez intervino en la trama y empezó a inclinar la cancha a favor del Medellín. Partiendo desde el centro y recibiendo a espalda de Daniel Torres, Pérez lograba salir del atasco y conectaba con los delanteros. Primer indicio de que el DIM hacía mejor las cosas.

El segundo indicio lo sugerían los duelos entre Hechalar, Caicedo y los centrales de Santa Fe. El duelo parecía resolverse a favor de los delanteros del DIM. Porque aunque Santa Fe presiona bien, peca en permitirle al rival recibir el balón para luego presionarlo. Parecía que Hechalar y Caicedo sentenciarían en cualquier momento la permisividad de Mina y Meza.

Pero Santa Fe golpeó primero. Lo hizo necesitando, como siempre, un descuido minúsculo de su rival. Esta vez, otra vez, el artífice fue Wilson Morelo. Pero esta vez fue distinto: contó con el ofrecimiento tan inesperado como sensacional de Juan Daniel Roa, que mediante un desmarque entre líneas encaminó el contraataque a la perfección.

Juan Daniel Roa dejó un partido memorable

El equipo de Hernán Torres sabía que hacía bien las cosas y el gol en contra no alteró su plan original. La línea de pase entre Jherson Córdoba y Juan David Pérez parecía ser la clave para acercarse al área de Santa Fe. Fue entonces que Juan Daniel Roa reapareció en escena para confirmar que lo primero no fue casualidad. Roa volvió a tirar un desmarque, esta vez larguísimo y digno de un extremo, y provocó un penal. En adelante, todo desmarque de Roa tendría aroma de gol.

Por culpa de la superioridad de Juan Daniel Roa, el DIM dejó de creer en sí mismo. Juan David Pérez renunció al centro y huyó a la banda. La decisión pudo obedecer al sentido común: si el DIM es tercero en la Liga es gracias a la velocidad de Hechalar y Pérez en las bandas. Pero esta vez no hubo quien conectara con ellos. La ausencia de Pérez en el centro fue fatídica y del DIM que inquietaba a Santa Fe, no quedó ni el recuerdo.


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