Atlético Nacional recibía a Barcelona de Ecuador a quien hace una semana le había vencido 1-2 en Guayaquil. Juan Carlos Osorio para esta ocasión había planificado un partido con mucho control y posesión por parte de los suyos. Se vio un fútbol vistoso por parte de Nacional y un dominio notable –hasta que Guerra estuvo-, pero todo se vino abajo muy rápido. Un error garrafal de Camilo Vargas más unos minutos del pletórico Brahian Alemán le alcanzaron a Barcelona para revivir en la Copa Libertadores.

Desconcentraciones y errores en defensa siguen costándole partidos a los verdolagas.

Nacional demostró una vez más que sabe mucho con la pelota. O que tiene jugadores que pueden darle un trato fascinante al cuero. El primer tercio del partido estuvo lleno de un fútbol exquisito por parte de Mejía y Guerra, estos vienen siendo los más destacados en cada partido. Como ante Medellín, por Liga, Nacional en el inicio arrolló a un tímido Barcelona que no sabía ocupar la zona defensiva del campo y que ante la movilidad de los de Osorio brindó muchos espacios.

Las botas de Mejía dominan y dan mejor control en cada partido.

Osorio dispuso en mitad de campo de quienes cree que son los más técnicos y talentosos con el balón. El esquema táctico de Juan Carlos fue 1-3-5-2. Palomino como mediocentro, Bernal y Mejía como interiores. Guerra y Copete de carrileros. Y en punta de lanza estuvo Zeballos, con mayor libertad que Ruiz. Este modelo le permitió a Nacional ser profundo por la banda derecha. El pase diagonal de Mejía a Guerra brindó mucha claridad al equipo, sobretodo porque Zeballos bajó a bascular en ese sector. Pablo retrocedió varios metros y conectó además con Bernal y Mejía, descargó siempre con precisión al jugador libre y a partir de ahí Nacional creció en el juego e inventó espacios. Yulián está siendo muy importante en la dinámica de este Nacional. Mejía se muestra siempre para recibir, se ubica entre líneas rivales y se encarga de darle circulación al juego. Se destaca en exceso la capacidad que tiene para dar el último toque. Puede ser al pie de su compañero o al espacio.

Nacional no logra hallar equilibrio entre defensa y ataque.

Mantener la concentración a lo largo del partido le viene costando mucho a Atlético Nacional. Ya había dado muestra de esto en Ecuador y en su último partido por el torneo local. Y en ellos, resolvió Osorio y su libreta. Anoche fue la excepción, en un par de minutos Barcelona empató el partido y tras el descanso logró ponerse en ventaja. Defensivamente Nacional no ha sido ordenado, siempre ha tenido fallas pero justo ahora se vienen haciendo más evidentes. El retroceso le cuesta mucho, no hay equilibrio en mitad de cancha. Cuando debe recuperarse la pelota Mejía y Bernal no presionan. En estático defensivamente no son los mejores, no saben morder y lo hacen poco. Nacional entregó muchos espacios en la última zona de su campo, no acumulaba gente y generalmente quedó 3×3. Con este sistema cualquier desconcentración y un posible desmarque rival los deja en desventaja. Y si se suma que tu mejor hombre en transición de defensa a ataque está impreciso el panorama se vuelve tétrico. Bocanegra no estuvo fino y en la oscuridad que viven sus compañeros en defensa remontar fue imposible.

Nacional llegó a soñar con la victoria, quedarse con el partido e incluso golear. La noche pintaba muy buena, romántica y encantadora. Nacional coqueteó para que fuese de esa manera y creímos que al final le iban a dar el sí. Cerró los ojos y cuando los quiso abrir ya la victoria no estaba, se había escapado. Sencillamente no fue como lo pensamos.

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