Atlético Nacional encaraba un duro reto, debía encontrarse ante el bien trabajado equipo de Patriotas. Los boyacenses venían mostrando mucho orden en defensa y electricidad en ataque. Llegaba a Medellín con buenas sensaciones y sabiendo que podía complicar la noche de un equipo paisa que venía de perder ante Pasto y convencidos de que las cosas no se estaban haciendo bien a pesar de algunos triunfos.

Nacional afrontó el partido con mucho criterio e inteligencia táctica

El equipo de Osorio conocía las cualidades defensivas de Patriotas, un equipo bien acoplado y que regala pocos espacios en los últimos cuartos de cancha, dicho esto, el equipo de Rivera quien reconoce sus fortalezas defensivas y al contragolpe decidió armar el partido a su estilo –ida y vuelta. Pero pasó algo con lo que ellos no contaban. Nacional había preparado un camino distinto al habitual. El equipo que comandó Yulián Mejía junto a Bernal y Palomino en mitad de terreno aprovechó el descuido de Patriotas en esta zona del campo para ensayar un juego interior que tomó por sorpresa a Loaiza y Pico, quienes se vieron superados en gran parte del cotejo y, sobre todo, en la primera mitad por lo hecho entre Guerra y Mejía.

Osorio,  ante el taponamiento de los costados por parte de su rival, preparó otra ruta para llegar hasta Castillo

Alejandro Guerra firmó un partido fantástico, sus primeros 45 minutos han sido lo mejor que ha mostrado su equipo en lo corrido de este año. Sus apariciones entrelíneas y ganando las espaldas a sus rivales fueron vitales para que Nacional lograra crear peligro y exponer el buen fútbol que escondían. Yulián se sumó a la ‘performance’ que había preparado Guerra mostrando toda su calidad con la pelota. Aparecía constantemente en cualquier zona del campo y se mostró siempre para recibir en solitario y darle orden a cada ataque de su equipo. Cada pase de Mejía llevaba un solo sentido, romper y agitar la doble línea de 4 que planteaba Patriotas. Zeballos fue otra pieza clave para descomponer el trabajo defensivo de su rival. Estiró para que Guerra aprovechara y se meneara a espaldas de los mediocentros. Se movía y obligaba a un doble marcaje defensivo que generaba espacios al inspirado Guerra que aprovechaba cada centímetro cedido.

El equipo de Osorio, o mejor, del que empieza a adueñarse Mejía, mostró varios dibujos tácticos en medio del partido como 3-2-4-1 o 3-4-3 cuando tenían la posesión de la pelota y 5-2-3 en defensa, atacando por los costados y jugando al contragolpe (sucedió un par de veces en la segunda parte). Sin duda lo más relevante ante Patriotas fue el juego interior que empezó a engranar Yulián junto a Guerra y Zeballos, y del cual supieron sacar provecho para crear más de 10 opciones claras de gol. Ante Patriotas, Nacional parece haber encontrado una nueva ruta distinta para atravesar el desierto y llegar al oasis.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *