Aunque falta por disputar más de la mitad de la primera ronda, es cierto que en tan sólo dos partidos, Santa Fe ha expuesto minutos de mucha calidad. Tanto en Jalisco, ante Atlas, como en Bogotá, ante Colo-Colo, el equipo de Costas ha impuesto condiciones y se perfila como un potencial competidor de cara a la Copa Libertadores. ¿Cuáles son las razones de la ilusión de Santa Fe?

1. El equipo cree fervientemente en el plan de Costas. El camino más atractivo para el equipo es dejar mano a mano a dos especialistas en la materia: Luis Quiñones, por sus paredes en el último cuarto y Wilson Morelo, por sus desbordes letales. Ante Colo-Colo, la posibilidad de dejarlos mano a mano parecía desmoronarse. ¿La razón? Los centrales de Colo-Colo, Vilches y Cáceres, parecían invencibles en el anticipo. Unas veces cortando el pase, otras adelantándose unos pasos para dejar en fuera de lugar a Morelo y Quiñones. Aún así, Omar Pérez no desistió del plan de Costas y continuó lanzando balones con veneno. Así llegó el 1-0.

2. Tanto en Guadalajara como en Bogotá, Santa Fe ha sido quien impone el ritmo. En Guadalajara, un primer tiempo muy bien replegado en donde Atlas no tenía más opción que circular pasivamente el balón para después, en el segundo tiempo, aumentar el ritmo atacando con dos puntas y lograr el gol. En Bogotá, la circulación y posterior desmarque entre Anchico y Roa, los lanzamientos punzantes de Pérez y los disparos de media distancia de Arias le impusieron mucha intensidad al juego. Colo-Colo parecía sitiado.

3. Santa Fe remienda sus rasgaduras; compite. La ausencia de Daniel Torres en lo que va de Copa Libertadores ha significado perder al jugador que cubre más metros en el equipo (unas veces por la posición, otras veces por las circunstancias). Para remediar la ausencia, Francisco Meza ha sabido achicar permanentemente, reducir espacios entre líneas y ahorrarle al equipo recorridos hacia atrás.

4. Los pases largos de Omar Pérez tal vez están siendo los mejores desde que juega al fútbol. Eso significa un menor desgaste para él, puesto que no es indispensable que deba llegar a la frontal del área para ser determinante.

5. Wilson Morelo encaja perfectamente en el plan, tanto defensiva como ofensivamente. Su capacidad de engaño lo está haciendo parecer indefendible. Sin el balón, monitorea muy bien las intenciones del rival: hostiga y precipita la equivocación del contrario.

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