Santa Fe y Colo-Colo miden fuerzas en El Campín después de sus gratificantes e importantes victorias en el debut de la Copa Libertadores para ambos conjuntos. Los cardenales jugaron el mejor partido de la era Costas defensivamente, y el argentino, con su dirección de campo, hizo que los tres puntos viajaran desde México. En cambio Colo-Colo, que dominó de principio a fin a un pobre Atlético Mineiro, dio sensaciones de merecer más pese al 2-0 tranquilo.

Pese a que Atlético Mineiro viajó a Chile sin Lucas Pratto y Sherman Cárdenas, las dos flamantes contrataciones para este año del Galo, tuvieron armas en ataque. Insignificantes, insuficientes y estériles, pero detectaron problemas en el doble pivote de Colo-Colo, formado aquella noche por Jaime Valdés y Esteban Pavez. Mediocentros dotados técnicamente y que se mueven casi siempre en diagonal, cubriendo, generalmente, Pavez a Valdés. Héctor Tapia le encarga todo el ataque posicional al ex-Parma: desde la salida hasta hacer de lanzador. Es entonces cuando el Cacique, con Humberto Suazo, multiplica las líneas de pase entre líneas y los chilenos se hacen excesivamente resolutivos con Felipe Flores y Esteban Paredes.

Pávez y Valdés, centro del campo inestable

El problema en los chilenos no recae allí, ni mucho menos, sino en transición defensiva. Gonzalo Fierro y Jean Beausejour suelen generar superioridades por fuera y mostrarse en cada embestida a campo rival, sobre todo el ex del Wigan por su profundidad y verticalidad máxima. Pavez y Valdés, ante este movimiento, no suelen gozar para defender. Son mediocentros que abarcan poco lateralmente y a los que les cuesta correr hacia su propia portería. Wilson Morelo, el delantero con mayor libertad, mejores rupturas y letal en el uno contra uno en Santa Fe, ante esta ventaja y jugando al lado de otro delantero, disfrutará. Ómar Pérez, el pincel y el enganche rojo, recibirá a espaldas del doble pivote y con tiempo y espacio para maniobrar. Dependerá del ajuste de Tapia igual, y de dónde ofrezcan las pérdidas Suazo y Paredes, unos sabios en esto.

Siendo en casa el compromiso y ante su público, todo lo que no sea el usual 4-3-1-2 por parte de Costas sería una variación atípica. Los interiores serán fundamentales para atraer a los mediocentros hacia la banda y aprovechar algún ataque interno de Anchico, otrora centrocampista. Luis Carlos Arias será, sobre el papel, el lado débil a diferencia del interior derecho, Juan Daniel Roa, que asumirá por primera vez la opción de lado fuerte y tendrá que dar una lección de movimientos, apoyos, y desmarques.

¿Resignará de plan Costas por las condiciones del rival?

Escenario complicado para Gustavo Costas igualmente, que tendrá que resignar ir a presionar entre zona dos-tres –tres cuartos de cancha– para retroceder un par de escalones y a la postre darle utilidad a lo mencionado anteriormente. Que mejor mediocentro que Sebastián Salazar, que fija más y empuja menos, respecto a Daniel Torres, que recién sale de una lesión. Sin planta ni pachorra… difícil para Colo-Colo sostenerse en el medio.

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