Qué fútbol competitivo y serio viene mostrando cada siete días el Patriotas de Harold Rivera. Síntomas de confianza y trabajo desde Castillo hasta Rentería, de pico a pico. Regalaron 90 minutos de mucho orden, acople y sencillez en tareas defensivas, pero a diferencia de otros días faltó lo mejor de su fútbol: la electricidad, verticalidad y profundidad de los mediapuntas. Salvo acciones de Rivas en la primera mitad, poco más.

Leonardo Pico demostró de qué está hecho y fue el mejor del partido

Dominó todo el partido Pico, con sus anticipos en la medular y creaciones desde la base. El mediocentro llevó la batuta de su equipo, sobre todo cuando se sumó Rivas al bajón de Elton Martins y la salida por lesión de Navarro. Recepción de la defensa, giro frontal con el doble pivote manizaleño, muestra de encarar, los regateaba fácilmente y descargaba hacia el costado para generar la ventaja en el mano a mano a los extremos. Él destrabó el partido, porque habían transcurrido 80 minutos flojos y le filtró un pase preciso, con detalles de crack, que nada más vio él, a Rentería, para el penalti de Moreno y el posterior 1-0. Y Once Caldas, nuevamente, extrañando a Leandro Díaz.

Otrora central, pareciera que José Flabio Torres buscara en Lopera su ‘Leandro Díaz’. Físicamente es posible, pero técnicamente y por capacidades pareciera que no. No es el momento de extender el análisis para las opciones que tiene el blanco blanco en el centro del campo; sin embargo, Henao es un pivote más superficial a Leudo, que trata de sujetar o fijar, pero sus vicios de ir a robar donde el balón circule lo convierten en un mediocentro desorganizado e inestable. El lunar, el punto negro, el problema, acapara en el segundo mediocentro. Once Caldas mostró en la fase previa de la Copa Libertadores, donde cayó vapuleado por Corinthians, sus mejores fases del juego en la primera mitad en Manizales. El sacudón del 1-1, aquella noche, mostró a un conjunto con Leandro Díaz y otro sin él. Durante la presencia del argentino en cancha, se multiplicaron las líneas de pase en la salida, los apoyos retrasados con posesiones asentadas en ataque y, sobre todo, sorpresa en la llegada. Salvando distancias, a la línea de Elías y Paulinho, dos partícipes con el escudo del timão. El origen de sus presencias desde zona uno-dos son vitales, porque sin Díaz pecaron de… todo.

Arango, Culma y Romero, indirectamente, son salvaciones defensivas para este Once Caldas

La salvación de no caer en Tunja y rescatar un punto dependió de Arango, Culma y Romero. Ofrecieron pérdidas favorables a sus insuficientes mediocentros lejos de campo propio, aprovechando los metros que tenían que recorrer acereros o el mismísimo esférico de pasador a posible receptor para tener tiempo de sobra a armar el 4-4-2. A la sombra de Leandro… no hay solución ninguna al final del túnel.

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