Si hay algo que resalta hasta ahora del nuevo proceso de Junior es la convicción; para fichar, para implementar, para alterar y generar cambios. Alexis Mendoza divisó al equipo que quería antes de comenzar a describirlo, y sus ideales, poco a poco, comienzan a tomar forma en el campo. Ante Jaguares, por ejemplo, quedaron evidenciadas las más intrínsecas bases de su sistema. Hubo poca oposición, es cierto: Jaguares se vio sumamente incómodo desde el primer minuto, regalando la posesión y siendo incapaz de recuperarla– y al minuto 21, cuando Deiber Parra fue expulsado por una agresión, quedó visiblemente desahuciado. No obstante, la falta de exigencia no elimina los detalles que dejó el cuadro tiburón. El partido no es muestra de su eficiencia, pero sí de sus intenciones.

Junior volvió a alinear con un 4-1-3-2, en el cual Narváez sólo ocupaba la primera línea de volantes, siendo apoyado en la recuperación por el retorno de los mediocampistas echados a los costados. Por izquierda era Michael Ortega, por derecha Guillermo Celis. El partido de este último fue particularmente interesante, un experimento, casi. Y uno acertado. A pesar de estar lejos de su tradicional posición de mediocentro, Celis se vio sumamente sólido corriendo por las bandas y hasta se hizo con cierto nivel de protagonismo. Así plantea su partido Junior: Celis estira por la banda derecha, con potencia y dinamismo, llegando al área contraria, y aportando defensivamente en terreno propio. Michael retrocede y busca en medio terreno para limpiar la gestación, encontrándose mucho con Macnelly, quien por supuesto hace lo que le de la gana. Arriba luchan Jorge Aguirre y Leiner Escalante: atacantes sumamente versátiles, que buscan poco las esquinas, pero mucho la anticipación y los espacios en los carriles centrales y, a menudo, se salen con la suya.

La posesión y el ataque posicional comienzan a ser el contexto principal de Junior

Lo que quiere Mendoza es eso, multiplicar las asociaciones de los que saben encontrar a los demás, y potenciar a los demás para que puedan ser encontrados eficientemente. Espacios cortos, recuperaciones rápidas, y muchos pases filtrados. Celis marcó el primero gol de cuatro llegando al área por derecha, Y Macnelly anotó el segundo llegando desde atrás. El 4-0 final fue justo para todos, menos quizá para Leiner Escalante, una grata cara nueva que pareció incontrolable para los centrales de Jaguares pero no logró marcar; o para el atacante felino Martín Arzuaga, quien dejó en la cancha piel y alma como siempre, esta vez con muy poco éxito.

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