Los protagonistas, dentro del terreno de juego, acaban de terminar los saludos protocolarios. Rápidamente cada uno de ellos toma su lugar dentro de la cancha y parece que el partido comenzará pronto, pocos segundos transcurren hasta que el juez de turno, de azul para esta ocasión, da inicio al encuentro entre Deportes Tolima e Independiente Medellín. La bola comienza a correr a través del campo, los equipos parecen darse una tregua mutua, en los primeros instantes del partido dejan que el esférico ande lentamente de un lado a otro. Tolima es quien decide atacar primero. Su 4-2-3-1, con Marco Pérez y Andrés Ibargüen como mediocampistas adelantados por derecha y por izquierda respectivamente, lanza una presión alta supremamente intensa. Sobre la línea de cal los rizos oscuros de Alberto Gamero se zarandean con fuerza, el técnico del Tolima arenga a sus jugadores a presionar más y estos suben el ritmo a la par de su entrenador que de tanto moverse comienza a desgastar la grama de su zona técnica.

El Tolima dejó claras sus intenciones desde el comienzo del partido

El agobio es incesante. Los jugadores del DIM son incapaces de elaborar jugadas bajo semejante presión, cuando reciben de espaldas tienen un jugador muy cerca, no importa hacia que lado giren siempre van a encontrar algún jugador del Tolima y si agarran el balón de cara al arco rival todos los posibles receptores están bien cubiertos, dejando el pase largo como única opción. De este modo el Deportes Tolima toma el control del juego. Aprovecha las falencias del 4-3-3, con Marrugo como vértice adelantado, que ha presentado el Independiente Medellín en el inició de la temporada. Comienza a encontrar espacios a espaldas de Hechalar y Pérez, logrando además tapar la salida de los laterales del DIM. Las constantes recuperaciones rápidas lograran que el Tolima genere bastantes oportunidades de gol hasta que finalmente en una jugada a balón parado abren el partido. Estrada centra al primer palo donde peinan el balón para que Monsalve, el lateral por izquierda del Tolima, reciba solo en el segundo y anote con total libertad.

El panorama para el segundo tiempo se ve de la misma manera, el Tolima no tiene pensado retroceder y cada vez empuja más al rival hacia su propio campo. El Independiente Medellín parece incapaz de generar peligro, pierde el balón muy rápido y siente la ausencia de John “goma” Hernández, encargado de dar el equilibrio en la mitad de la cancha. Pero justo en ese momento, cuando al parecer el Medellín se resignaba, aparece Hechalar gambetea a tres jugadores y con el borde externo de su pierna zurda clava el empate en el marcador.

Las individualidades le solucionaron un partido complicado al DIM

El Tolima decide buscar nuevamente la victoria, Mateus Uribe y Jonathan Estrada organizan el juego interior del equipo y con sus pases dejan solo frente al arco al paraguayo Robín Ramírez quien termina despilfarrando una tras otra las oportunidades que generaron sus compañeros y en el fútbol, que tan poco importan los merecimientos, esos errores se pagan. A diez minutos del final Vladimir Marín frotó la lámpara y cobró de manera excelente un tiro libre para darle una victoria muy poco merecida al Medellín.


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