Ciertamente el trabajo previo a un partido puede resultar pesado, tanto para el cuerpo técnico como para los jugadores, normalmente es una semana llena de supuestos y proyecciones deportivas que por el mismo hecho de ser meramente eso, suposiciones, unas más estudiadas que otras, no dan ningún tipo de certeza. El técnico espera con ansias haber acertado en el plan de juego mientras que los jugadores confían en que sus habilidades deportivas lleguen en el máximo nivel a la tan esperada contienda. Todo lo pensado y trabajado durante la semana puede derrumbarse con un error o simplemente pudo haber estado mal desde el inicio. La única certeza que tienen, jugadores y cuerpo técnico, es que solamente el pitido inicial de un encuentro puede comenzar a desvelar los aciertos y errores de cada conjunto.

Este fue el clásico 283 entre Medellín y Nacional

Tanto Hernán Torres como Juan Carlos Osorio intentaron, en el primer clásico paisa del año, mostrar la versatilidad de sus equipos y trataron de vencer al rival desde la pizarra, teniendo en cuenta que en cuanto a calidad individual los dos equipos están muy parejos. Torres paró a su equipo en un 4-3-3 con Marrugo como vértice adelantado en la mitad de la cancha y un tridente de lujo en ataque Hechalar, Caicedo y Pérez. Los extremos, Hechalar y Pérez, tenían que efectuar recorridos largos por banda mientras que Caicedo flotaba libre por el medio para asociarse con Marrugo. Por su parte Osorio decidió mandar a su equipo a la cancha con 3-5-2 muy amplio con el fin de facilitar la salida. Bocanegra volvió a jugar de tercer central junto a Henríquez y Murillo mientras que Juan David Valencia y Gilberto García se encargaron de ser los jugadores más abiertos en la línea de cinco volantes. En la zona central, como vértice retrasado, se ubicó Palomino mientras que Bernal y Díaz jugaron escorados levemente hacia los costados de la cancha. Adelante estaban Zeballos, oficiando de media punta, y Ruiz flotando por el frente de ataque haciendo uso de su movilidad, una de sus principales virtudes.

El plan a ejecutar por los dirigidos de Hernán Torres quedó claro en el inicio del partido. Presión alta sobre los tres centrales de Nacional para entorpecer la salida y recuperar el balón rápido. Este punto específico del planteamiento lo supo efectuar el DIM, logró complicar la salida a un equipo que tiene como una de sus principales fortalezas salir limpiamente desde su propia cancha. El problema vino a la hora de retener y hacer efectivo el uso del balón. Su disposición de extremos tan abiertos con una línea medular tan cerrada, generaba espacio entre los dos mediocampistas centrales, John Hernández y Didier Moreno, y los extremos. Espacio que sería aprovechado en varias ocasiones por los interiores de Nacional. Por otra parte, en la fase ofensiva, el equipo no logró conectarse. El poder ofensivo de su tripleta de atacantes se desvaneció con la amplitud exagerada de los extremos y el poco juego interior que generaba el equipo. Hechalar, Caicedo y Pérez estaban aislados de los circuitos, eran náufragos en campo de Nacional, no sólo apartados del equipo, también muy separados entre ellos.

El trabajo defensivo de Nacional estaba siendo efectivo

A pesar de haber ganado el encuentro no podemos considerar el partido de Nacional como bueno. Fue una elección inteligente que al final dio réditos, pero estuvo muy cerca de no darlos. El elenco verdolaga optó por retrasar, en varios tramos del partido, sus líneas con la idea de buscar espacios para que fueran explotados por sus mediocampistas, creó un espacio en su propio terreno en el cual aisló el ataque rival sin embargo eso también le costó mucho punch a la hora de atacar. Jugar tan cerca al golero tiene sus riesgos y en varios remates de larga distancia estuvo en peligro el arco de Atlético Nacional. Ofensivamente se le vio monótono en la primera mitad, con Zeballos soltándose para lanzar balones hacia Valencia y García con la intención de que estos jugaran con Ruíz, idea que probó ser poco efectiva ya que los laterales del DIM controlaron bien esa zona. El punto de inflexión en el partido se dio con la entrada de Andrés Escobar, el nuevo fichaje de Nacional, sin hacer un partido espectacular, logró desequilibrar a una defensa que daba muchos espacios cuando estaba lanzada al ataqué y en 10 minutos generó dos oportunidades claras de gol una que logró ser capitalizada por Ruíz. Al final Osorio venció a Torres, sin superarlo totalmente desde lo táctico, pero utilizando mejor sus armas, hasta ahora el mejor tridente ofensivo de la liga se está viendo desperdiciado.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *