Juan Guillermo Cuadrado es de los futbolistas colombianos más difíciles de definir: lateral derecho, mediapunta, carrilero, extremo; en la selección, interior con proyección lateral. Tanto su función, como su nivel, han oscilado en gran parte dependiendo del contexto. En el 2013 fue héroe; en el 2014, a veces, por consecuencia, villano. El ex-hombre de la Fiorentina se une al Chelsea, fuera de su mejor momento, a mediados de una campaña en la que mejoró progresivamente, pero sin alcanzar jamás su nivel de la anterior. La matización de su fútbol -de impresionante aceleración en los últimos años- parece finalmente haber alcanzado un punto de inflexión, y es probable que sea bajo la batuta de José Mourinho que la evolución del hombre de Necoclí halle su pico.

Pero en Chelsea… ¿cuál será el contexto?

Es precisamente esa la pregunta clave. ¿Para qué lo quiere José? Es esencial tener en cuenta que Cuadrado llega ocupando un hueco que le fue abierto con la venta de Andre Schürrle. A pesar de haber perdido protagonismo en los últimos meses, el alemán llegó a ser clave para el entrenador luso en Chelsea debido a dos características importantísimas: su calidad de extremo nato y su disciplina. En un plantel repleto de mediapuntas creativos, de tendencia central (véase Óscar, Willian, Hazard, Salah, etc.), Andre era el diferencial: un futbolista de mucho sacrificio y potencia física, dispuesto no sólo a devorar la banda en defensa, sino también a adherirse a ella en la fase ofensiva. Para Mou, ese es un rol necesario. Y es probable que a excepción de algún experimento, Juan Guillermo tenga ahí su lugar principal. Más allá de su alto nivel competitivo, el Chelsea aún tiene falencias en posesión, y sobre todo en su mecanismo de recuperación inmediatamente posterior a la pérdida de balón, por lo que tener un hombre que sea capaz, tanto de aligerar las presiones pegándose a la cal, como de luego ejercerlas, resulta fundamental.

¿Y por qué Cuadrado?

En sus últimos años, Juan Guillermo ha dejado claro que su perfil se sale del de aquel carrilero rústico que lo identificó en sus primeros años en Italia. Incluso, va más allá del extremo híbrido que ha buscado Mourinho en el Chelsea. Su creatividad y espectacular capacidad de desequilibrio llevaron a José Pékerman y Vincenzo Montella a darle roles distintos, más céntricos y más complejos, en los cuales, si bien hacía mejor al equipo, no necesariamente mostraba su mejor versión. Con una medular ya definida en Chelsea, es muy poco probable que Mourinho emplee a Cuadrado de mediapunta como lo hacía el entrenador de la Fiorentina, pero seguramente éste buscará explotar esos dotes en otro lugar del terreno. Después de todo, a pesar de haber evolucionado en el juego posicional, el hábitat natural de Cuadrado siempre ha sido la electricidad y la explosión. La sorpresa.

En Chelsea Cuadrado hallará un equipo enfocado al dominio por medio de la tracción vertical, un ambiente en el que su divertida capacidad para abrir defensas a contra pie y encontrar a un delantero será glorificada por lanzadores excepcionales y un voraz Diego Costa. Estará cómodo. Libre. Sin enfoque alguno en la gestión del balón, y por lo tanto, ilimitado para recurrir en el ámbito ofensivo a aquellas virtudes vibrantes que lo han convertido en uno de los píxeles brillantes de las más recónditas pantallas.

2 comments

  1. La pregunta es que busca Mou que no tenga willian… Cuadrado tiene excelente regate y juega bien por ambas bandas pero a Hazard no lo van a sacar. Lo que si es cierto es que es un crack y Mou le logra sacar un potencial a los jugadores totalmente inesperado.

    1. @Benjamín

      Por eso creo que es importante tener en cuenta el rol de Schürrle en su mejor momento con el equipo. Tanto él como Cuadrado le sacan ventaja a Willian en naturalidad y disciplina táctica para jugar pegados a la banda. También en potencia y técnica en la recuperación. Por lo tanto, aunque no sé si Juan Guillermo llegue a ser un titular indiscutible, es probable que Mourinho lo prefiera en ocasiones sobre Willian o el mismo Óscar, dependiendo del contexto y el contrincante.

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