Gerardo Bedoya, quien carga en su lomo ya casi dos décadas de fútbol, necesitó un toque para hacerse con el partido, dos para sentenciarlo y unos cuantos más para exhibirse. El antioqueño ha dedicado, literalmente, la mitad de su vida al fútbol profesional, y en el primer partido de los cuadrangulares de ascenso a la Liga Águila se paseó sobre el césped de Techo con aura de general, de quien tantas batallas sólo le han dado más sabiduría. Contó con la complicidad de Edwards Jiménez, otro viejo zorro, para golear a Real Cartagena, un equipo joven que demostró ligereza ante un conjunto sólido con dos jugadores bien curtidos en las canchas colombianas.

Las intenciones del Real incluían el dominio de la pelota

La escuadra heróica salió con firmes intenciones de hacerse con la pelota. Entre los defensas y los delanteros del Real había poca distancia. Yesus Cabrera se juntaría en el costado derecho con Umaña -pivote- y Murillo -lateral-, para acumular contrarios en ese sector y luego encontrar a Esnaider Salinas para rematar libre en la izquierda. Así se aproximaron los cartageneros en los primeros minutos, sobre todo con las llegadas de Murillo y sus centros al área. Sin embargo, el Cúcuta no demoró en contestar desde su 4-4-2 reactivo. La pareja de delanteros del conjunto santanderano fue un incordio para su rival. A base de movimientos agresivos hacia el espacio vacío, Jiménez y Lazaga generaron desorden en toda la línea posterior auriverde. Ni siquiera tuvieron que estar finos con la bola. Además, los mediapuntas del Cartagena no ponían presión sobre los pivotes cucuteños. Por lo tanto, Bedoya jugaba a placer y llegaban tarde a marcarlo. Así fue que Gerardo generó el tiro libre con el que abriría la cuenta. Para más sufrimiento del Real, Diego Álvarez y Wilmer Parra, su tándem en la delantera, fue el colmo de la imprecisión. Nada de lo que hicieron generó una ventaja para los suyos. Ni en transición ofensiva con ventaja sobre la defensa del Cúcuta, ni en ataque posicional.

Desde el 1-0 el Real Cartagena se fue desmoronando poco a poco, hasta que Bedoya volvió a darle un toque distinto al cuero (la asistencia del 2-0) y derrotó por completo a sus rivales. El ex-Santa Fe destacó hoy por algo que popularmente no le caracteriza, pero que sí ha demostrado tener: calma y acierto para pasar la redonda. Al Real le quedó Yesus, que comenzó a recibir más próximo al área contraria porque el Cúcuta replegó cerca de su portero. El 10 de los heróicos generó por sí mismo varias ocasiones de gol, e incluso se pudo ver que Wilder Mosquera tiene condiciones como guardameta.

Bedoya y Jiménez son un plus para el Cúcuta en este cuadrangular

El tiempo restante fue un manifiesto de Bedoya y Jiménez. Ambos están por encima del corto certamen gracias a los galones que atesoran. El Cúcuta empezó de la mejor manera su camino hacia Primera. No así el Cartagena, que parece sumido de manera sempiterna en su gran problema: la ingenuidad.

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