En su desaforado ascenso de los últimos años, el fútbol colombiano ha explotado barreras y se ha hecho vecino sistemático de nuevos cuerpos en distintas órbitas, e inevitablemente ha dejado atrás, en la sombra de su luz, cuerpos relegados al lado oscuro de su eclipse. Entre esos está Carlos Darwin Quintero. ‘El Científico’ es de esa clase olvidada que, quedándose corta mayormente por contexto, posee la cualidad minuciosa de siempre escapar el ojo mediático a pesar de su brillo. Es una condición a la que el exiliado es más vulnerable, y que definitivamente habría sido más útil en los alrededores de Mordor en la Tercera Edad que en latinoamérica del siglo XXI; pero, afortunadamente, ésta no aplica en todas partes. En Colombia se habla poco de los logros del nariñense que hace semanas se coronaba campeón de Copa MX, pero en territorio Azteca estos nunca han pasado desapercibidos. Y le han abierto las puertas a lo que podría ser la etapa más importante de su carrera.

El 2015 será el octavo año de Quintero en la Liga mexicana

El América de México ficha a Darwin Quintero a tan sólo días de haber levantado el título de Liga para que refuerce un desastre espectacular. Es, realmente, una situación interesantísima. Darwin llega para perfeccionar el frente que menos lo necesitaba: la ofensiva más fuerte del último torneo. El ataque americanista, liderado por Oribe Peralta, Luis Gabriel Rey, Rubens Sambueza y Michael Arroyo, fue la principal base del equipo en el camino hacia el título. Bajo la dirección de Antonio Mohamed, el conjunto de las Águilas ejerció un fútbol de transiciones rápidas y prácticamente invisibles. El equipo tenía posesión en baja cantidad y de poca calidad, y se valía principalmente de la exquisita técnica y precisión de sus futbolistas en el último tercio para sacar resultados. En teoría, y a pesar de la competencia, habría sido un un ecosistema ideal para Carlos Darwin.

Pero Quintero se topará cone un América distinto. El delantero llega a un cuadro en reestructuración, derrumbado por conflictos de camerino y de dirigencia que culminaron con el despido de Mohamed instantes después de que éste levantara el título. Entre el caos, el nuevo director técnico Gustavo Matosas, tendrá que evaluar sus cambios tácticos y estructurales con el cuidado de mantener un balance puntual.

Carlos Darwin Quintero se ha consolidado como uno de los mejores jugadores de la Liga mexicana

En cuanto al estilo de juego, el uruguayo estará presionado a mantener ciertos conceptos del equipo campeón, teniendo en cuenta que éste ha sido una de las principales bases de la selección mexicana desde que Miguel Herrera, predecesor de Mohamed, pasó a ser entrenador del combinado nacional. Por otra parte, estará tentado a implementar aquellos matices que lo hicieron campeón con el León en dos de los últimos tres semestres. La mejor ‘Fiera’ de Matosas empleaba un esquema dinámico pero bastante distinto al del último América, priorizando la salida en corto, y utilizando una línea de cuatro en defensa, y un mediocampo sin enganche, con extremos e interiores definidos. Se jugaba con Mauro Boselli como único punta.

Claro está, especular aún es difícil -en ésta ciencia poco es exacto-. Lo que sí queda claro, sin embargo, es que Carlos Darwin se incorporará a un proyecto sumamente ambicioso. El equipo que hace apenas seis meses fichaba a Oribe Peralta y Michael Arroyo, no se sació con un título y ya anunció, junto al colombiano, las compras de los argentinos Dario Benedetto y Christian Pellerano. Para Darwin pudiera ser la plataforma: Quizá no para la gloria, pero al menos, para encontrar nuevos caminos y seguir disipando sombras.  Para seguir evolucionando en el silencio.

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