La ciudad de Foy, Bélgica, fue testigo de una proeza histórica. La armada americana asaltaría el pueblo en lo que sería un golpe más a la Alemania nazi. Durante el asalto, la estrategia ofensiva americana tendría un giro inesperado. El reto sería poner al tanto a las distintas posiciones sobre la modificación táctica. Fue entonces que nació la leyenda de Ronald Speirs, capitán de la Easy Company capaz de atravesar todo el campo de batalla, de extremo a extremo, exponiendo su vida en medio del fuego cruzado. Cuentan quienes lo vieron que los alemanes quedaron dóciles ante aquella gesta. Speirs conectó a una compañía con otra, logró el acuerdo estratégico de todos, salió ileso y las tropas americanas se hicieron con la victoria.

El Atanasio Girardot vio a Christian Marrugo vestido de Speirs. Caía a la banda izquierda (la base del juego del DIM), pedía el balón y atravesaba el campo de lado a lado, esquivando patadas y sorteando marcajes. La zona de Valencia, en principio una zona muerta, resultaba integrada al juego. Al final, el DIM hacía bascular a Santa Fe a partir de las conducciones de Marrugo, que unía puntos cardinales como el capitán Speirs en sus días bélicos.

Las conducciones agresivas de Marrugo parecían sentenciar la final

Aunque la posesión que tuvo el DIM era de esperarse, Marrugo mejoró notablemente la calidad de la misma. El poderoso dominaba y se adelantaba en el campo cada vez más. Tanto así que Jherson Córdoba y John Hernández, volantes de primera línea, terminaban ocupando los espacios de la segunda línea. Entonces Marrugo ya no tenía espacio para conducir, el DIM ya no conectaba sus bandas y Santa Fe dejó de oscilar. El dominio duró hasta que Marrugo dejó de ser el capitán Speirs.

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