El espectáculo que se vio en la grama del Estadio Atanasio Girardot estuvo a la altura de la fiesta montada por la hinchada de Atlético Nacional, en la final de ida de la Copa Sudamericana. Un tiempo dominado por los locales, el otro por los visitantes. Colombianos y argentinos empataron 1-1 y dejaron abierta la serie que define al campeón del torneo continental.

Berrío y Pisculichi anotaron los goles

En la primera mitad, el elenco verdolaga salió con la iniciativa y comenzó a generarle problemas a los defensores del cuadro bonarense. Con su 1-3-3-1-3, Nacional dominó al Rival. Mejía le dio limpieza a la salida, pues se encontró con la libertad suficiente para tomar la decisión de mandar pases cortos o pases largos. Cardona encontró su espacio entre Rojas-Sánchez y Ponzio, y desde allí abrió la cancha buscando a los extremos o a los interiores, que aparecían, de manera constante, en las bandas.

River Plate no encontró el balón durante todo el primer tiempo. Los argentinos no lograron recuperar el esférico con facilidad. Cardona generó muchas faltas e, incluso, estuvo cerca de anotar un gol de tiro libre en los primeros minutos. La labor de recuperación de Ponzio era ineficiente. Por otra parte, Mammana vio cómo por la derecha bonaerense, Copete y Díaz encontraban el espacio suficiente para herir. Así mismo pasaba por la banda izquierda, donde velocidad de Berrío comenzaba a hacer estragos. Por este lado llegó el gol. Cardona, con mucho espacio, le mandó un balón largo a Orlando que, aprovechando su velocidad, superó a Vangioni entró al área y mandó un remate fortísimo que venció la resistencia de Marcelo Barovero al minuto 34.

Bernal ayudó a Mejía en la manutención del equilibro de su equipo

En la segunda mitad, la actitud y el modo de juego de River Plate fueron diferentes. Los dirigidos por Marcelo Gallardo adelantaron líneas y, conociendo los defectos del rival, empezaron a apretarlo en salida. Fue tan efectivo esto que, en los primeros minutos de la segunda parte del encuentro, Carlos Sánchez tuvo una oportunidad clara tras una recuperación de sus compañeros antes de que los contrincantes pasaran la mitad de la cancha.

Bajo estas circunstancias, Nacional no encontró las facilidades de la primera mitad. Con la lesión de Alejandro Bernal, al minuto 37, Mejía quedó muy solo en esa zona del campo. Alejandro Guerra, remplazante de Bernal, no está acostumbrado a hacer coberturas como lo hace su compañero y eso se evidenció. Los visitantes se hicieron de la pelota y desnudaron las deficiencias defensivas de los verdolagas. Pisculichi estaba siendo incisivo por su pegada. Primero con un cobro tiro libre bien atajado por Franco Armani, luego con un remate de media distancia que no pudo detener su compatriota y que, por consiguiente, terminó siendo el 1-1.

Teófilo Gutiérrez, con sus movimientos, fue un dolor de cabeza para los defensas rivales

De ahí en adelante, el encuentro se abrió un poco. River dominó y estuvo a punto de anotar el 1-2. Sin embargo, Nacional se acercó en un par de ocasiones con peligro al arco de Barovero cuando Farid Díaz, que con la entrada de Sebastián Pérez se tiró a la izquierda, se proyectó y mandó centros que buscaron la cabeza de Luis Carlos Ruiz.

Al final, verdolagas y riverplatenses dividieron honores en una final muy entretenida. La llave sigue abierta y en el Monumental, el miércoles 10 de diciembre, la Copa Sudamericana tendrá un nuevo campeón.

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