Atlético Nacional ha sorteado obstáculos de manera encomiable hasta llegar a donde está hoy: la final de la Copa Sudamericana. Abrirá la serie en su patio frente a River Plate. Resulta curioso que el conjunto de Osorio haya logrado este hito en un semestre en el que su fútbol menguó tanto respecto al anterior. Nacional era, en palabras de muchos entendidos, la escuadra que mejor jugaba de todo el continente. El momento futbolístico en el que llega el verde a esta instancia definitiva no es el mejor, pero tampoco lo ha sido durante todo el resto de la competición. Apoyados en una determinación admirable y en saber aprovechar las oportunidades más pequeñas, los de Medellín son finalistas. Sin embargo, juego les ha faltado.

El primer problema con la pelota es la salida rasa

El verde pasó aprietos a lo largo de toda la competición sobre todo ante presiones altas. La salida rasa de los colombianos está lejos de ser limpia. El Nacional-Vitória es un claro ejemplo de ello. El equipo brasileño jugó en la capital de Antioquia con una nómina alterna y desangró a los locales a través de una presión asfixiante. Los de Osorio se quedaron a segundos de perder ese partido. El encuentro más plácido para Nacional en este sentido fue en el que recibieron a Sao Paulo. Ni Fabiano ni Kardec ejercieron una presión importante sobre los defensas y centrocampistas de Nacional, y Kaká y Ganso tampoco están para esos trotes. En tal encuentro Nacional sí fue capaz de salir con la pelota controlada, pero por beneplácito de su rival. La alternativa es el juego directo sobre Luis Carlos Ruiz, pero esta variante no ha dado tantos réditos como debería, en parte porque no es el plan principal.

Cuando Nacional logra salir con el cuero pegado al césped aparece otro problema. No tiene capacidad para mover al equipo contrario de forma eficiente. El ataque estático es un marrón para este Nacional. El partido del Vitória sirve de nuevo como ejemplo. Osorio tomó la decisión ese día, durante el encuentro, de ubicar a Bocanegra de líbero para lograr salir por el piso. Daniel envió balones a sus compañeros más adelantados a través de conducciones y pases limpios. Sin embargo, los ataques eran inofensivos. Esto se manifestó también durante otros encuentros de la Copa. La baja forma de Sherman Cárdenas y la irregularidad física de Alejandro Guerra perjudican al verde en este apartado. Su única fuente para generar por dentro es el envío de Álex Mejía hacia alguien que esté sin marca en la mediapunta. También tienen la opción del cambio de frente del capitán hacia uno de los extremos. Pero poco más.

La ofensiva verde recae en la inspiración individual

La ofensiva de Nacional se basa, hoy por hoy, sobre todo, en aventuras individuales. Calidad y determinación no le falta a los jugadores de Nacional. Ahí aparecen Cardona, Ruiz, Guisao, y compañía. El primero es agua en el desierto para el equipo con sus disparos de media distancia, sus pases finales y sus regates. Ya durante la Libertadores pasada se erigió como una pieza ultra-resolutiva. El estado de forma de Luis Carlos Ruiz es excepcional. Su eliminatoria contra Sao Paulo es digna de verse repetida cada vez que se pueda. A través de su potencia, su juego de espaldas, su fuerza y su capacidad para entender qué necesita la jugada, fue un incordio para la defensa paulista. Además le sale todo lo que intenta. Está de dulce. Wilder Guisao ha demostrado poder dar un respiro a su equipo basándose en conducciones y regates cerca de la línea de cal, a pierna natural. También está lo que puedan aportar Copete, Berrío, Sherman -quien probablemente no sea titular-, Guerra y demás.

En defensa el estado de forma de los integrantes de la zaga es fundamental, pues el funcionamiento colectivo muchas veces no les cobija. El éxito estará en las ventajas que puedan generar por sí mismos los encargados de proteger al equipo paisa. Daniel Bocanegra es una garantía para atacar y defender con y sin la pelota. Pero sobre todo con la pelota. Alexis Henríquez, Francisco Nájera, y Óscar Murillo son los más habituales en el centro de la zaga. Ninguno de los tres es muy rápido, por lo que si Osorio decide ubicar su línea defensiva lejos de Armani pueden sufrir. A este punto nos referimos cuando se dice que el funcionamiento colectivo no protege a la defensa, pues Nacional tiende a perderla en zonas peligrosas sin haber tejido antes un ataque que les permita estar bien posicionados para recuperarla rápido. En caso de que Osorio decida replegar, como contra Sao Paulo en Morumbí, protegerá más a su defensa, pero tampoco es que sea el colmo de la consistencia. Entonces aparece Franco Armani, gran responsable de que Nacional haya superado tantas rondas hasta la final. Del portero argentino ya se habló aquí.

Lo mental será clave para Nacional, como siempre en la Copa

Expresado a grandes rasgos, Nacional no tiene estructura para jugar a lo que jugaba en la primera mitad de este año, y a lo que ha querido jugar durante buena parte de este semestre. La confianza que se tienen el equipo y el técnico es lo que les ha llevado a esta posición, y probablemente se aferrarán a eso. Habrá que esperar al pitazo inicial para observar lo que determine Osorio. Si esperar o proponer. Es una ocasión de lujo para un equipo colombiano. Noche grande en Sudamérica.

3 comments

  1. Duele la ausencia de Sherman en la titular. Mucho. Pero es lo mejor para los planes que puede ejecutar el equipo. Nacional no puede rodear bien a Sherman para que su fútbol explote tanto como puede, así como el semestre pasado. Y Sherman tampoco es que esté en forma como para derribar la puerta. La fórmula Cardona + dos volantes de marca + extremos o Cardona + tres volantes de marca + dos delanteros le va mejor a Nacional que sacrificar a uno para que entre Sherman y no poder generar ventajas desde su pase.

  2. A mí, como a Sebastián, me parece que el mayor problema es el tema de la salida en corto. Y creo que no sólo ahora, sino hasta en las mejores etapas del proceso de Osorio. Me parece que el tipo de presión que enfrenta Nacional llega a cambiar mucho su forma de jugar, y al perder limpieza en los primeros tercios, es cuando más importante se vuelve Sherman; lo cual es problemático porque River complica bastante al presionar, sobre todo en casa. Me parece que en el Monumental es donde Cárdenas hará la mayor falta.

  3. La cuestión figura en si Osorio decide querer tener a alguien para superar la presión así. Yo en el Monumental lo veo con Mejía, Pérez, Arias o Bernal para tres puestos en el centro del campo. Y Cardona unos metros más adelante. A ver cómo sale hoy.

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