La característica más asombrosa del pulpo es, con diferencia, el amplio abanico de técnicas que emplea para evitar o malograr ataques de sus enemigos. Así lo ha hecho Juan Carlos Osorio Arbeláez. Sus directrices fueron quizá muy similares a las técnicas de defensa por parte de los octópodos.

El partido ante Sao Paulo no fue nada fácil para el equipo de Antioquia. El onceno brasileño se hizo con la pelota desde el primer minuto y la mantuvo bajo su poder hasta el último. Fue lo más incómodo para el equipo ‘paisa’ que está acostumbrado a defenderse y a atacar de esa misma manera –con el cuero paseándose en sus botas-.

Osorio quiso taponar pasillos interiores

Juan Carlos Osorio intentó cerrar nuevamente el juego interno que de manera sencilla suelen ejecutar Ganso, Kaká y Souza pero que no había dado frutos en Medellín. Armó un 1-5-2-2-1. Dos mediocentros fijos, Mejía y Arias encargados de taponar el juego en la mitad. Cubrían las espaldas de ellos, los 3 centrales que dispuso Osorio. Nájera, Henríquez y Murillo, quienes achicaban de manera rápida cuando sobrepasan la línea defensiva de los mediocampistas. Ante el bloqueo que halló Sao Paulo en la ida, Ramahlo, decidió utilizar bien abierto a Bastos y darle salida al lateral derecho Hudson –de magnífico partido- buscando así profundidad por los costados e intentando finalizar en el medio. Sao Paulo desacomodó a Nacional,  movió la defensa rival con el transporte horizontal de la pelota y pases entrelíneas. Esa fue la manera en que llegó Sao Paulo a crear jugadas llenas de peligro.

Osorio tiene una gran capacidad para resolver problemas y eludir obstáculos. El risaraldense ante la desventaja que entregaba por las bandas, en una de las sustituciones realizadas, sacó a Nájera y dio ingreso a Copete. Bloquear la salida de Hudson y preocuparle en defensa fueron algunos de los motivos por los cuales realizó la inclusión de Jonathan.

Osorio estuvo acertado en la dirección de campo

El pulpo tiene la capacidad de desprenderse de uno de sus brazos cuando lo ha agarrado su atacante y regenerarlo más tarde sin sufrir ningún daño irreversible. Osorio actuó como el pulpo cuando parecía inminente la llegada del segundo tanto de los de Muricy Ramalho. Reconstruyó su equipo y dio el equilibrio necesario para llevar a definir el partido en los penales.

En esta fase de semifinal hubo alguien perteneciente al mismo reino animal que Osorio. Ese es Franco. Armani, logró salvar su arco en múltiples ocasiones y también lo hizo en la tanda desde los 11 pasos. El portero argentino extendió sus tentáculos y atrapó pelotas –un penal- que iban en busca de quedarse atrapadas en la malla. Nacional cuenta con octópodos que esta vez se defendieron y camuflaron muy bien ante el peligro al cual estuvieron expuestos, quizá ante los argentinos, sea River Plate o Boca Juniors, Osorio puede mostrar nuevamente la manera en cómo atacar e inmovilizar con su cruel veneno – Cardona, Ruiz, Berrio- a sus presas para luego propinarle dolorosos mordiscos.

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