Saltaba a la cancha el conjunto merengue y, avanzando lentamente hacia la banda derecha, se veía a James. El 10 del Madrid tendría que jugar por el costado normalmente ocupado por Gareth Bale, con funciones mucho más defensivas para darle equilibrio al equipo y con sus diagonales hacia el centro orientar uno que otro ataque, sería un día para enfundarse el overol y dejar la magia en casa. Del otro costado, bien lejos del 10, estaba Isco, recostado sobre la banda izquierda del terreno de juego. ¿Cuál sería su labor? Ser él.

Isco es un jugador distintivo

El nacido en Málaga tiene una manera muy particular de jugar al fútbol, alrededor de él suelen merodear muchos jugadores. Los rivales, atraídos por su conducción, y sus compañeros, seducidos por su habilidad para pasar y liberarse de la presión. Todo esto genera un ambiente diferente cuando Isco pisa el terreno de juego, esta vez James fue uno de los favorecidos.

Desde que Rodríguez llegó al Madrid ha ido aprendiendo que su velocidad en conducción está un tanto lejos de la élite, es por eso que, partido a partido, ha intentado compensar esa debilidad con su velocidad mental. Cada vez que sale al terreno de juego James intenta tocar más rápido el balón. Pero cuando tiene que jugar con los velocistas del Madrid, Bale y Ronaldo, las labores colectivas del 10 se ven afectadas por su falta de velocidad para participar en las jugadas, termina siendo el primer pase del contragolpe, que no lo hace mal, y muy pocas veces llega al lugar donde es realmente decisivo, la periferia del área.

James es mejor lejos de la cal

Con Isco en cancha el juego se concentró por izquierda, obligando a James a centrarse un poco más, sacando al 10 de esa temida línea de cal. Acá es donde el mediapunta colombiano verdaderamente puede cambiar el juego, Isco juntando por izquierda y él recibiendo libre levemente escorado a la derecha en el último cuarto de la cancha para asistir, lo que mejor sabe hacer. Además Isco potencia todos los circuitos colectivos del Madrid, desde Kroos hasta Benzema, esto causa que el balón lo posea más tiempo y posiciona más cerca del área rival al conjunto merengue.

Con todo esto sobre el terreno de juego el Liverpool comenzó a correr detrás del balón, Isco juntaba James tocaba de primera y la dupla Benzema-Cristiano desestabilizaba a la línea de zagueros reds. Además, desde atrás, Kroos y Modrić le daban profundidad y orden al ataque. Así inició una sucesión de pases por toda la zona central pepe recibió de Cristiano, se la devolvió éste realizó una pared con Benzema después la cedió para James quién controló con derecha y la pinchó con la zurda, asistencia genial para el gol 70 de Cristiano en competiciones europeas. Tal vez nadie lo notó pero Isco participó en la jugada, le quitó el overol a James para devolverle la magia.

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