El América está afanado. Tres años en la segunda división lo tienen así, el cuerpo técnico y sus jugadores están sintiendo la asfixiante presión de una hinchada que nunca se imaginó pasar tanto tiempo en la “B”. Por eso, en especial desde este semestre, el equipo se muestra desesperado. Va hacia el frente con la convicción ciega de dejar en K.O a su rival, como un púgil desesperado que lanza golpes sin parar, asestando algunos claro, pero liberando espacios para ser golpeado también.

Su rival de turno fue el Dépor. Contrincante, sobre el papel, sencillo para asegurar la clasificación. Suena el silbato, la campana del ring, el juez da la señal para que el combate inicie. El conjunto americano se lanza desesperado con la intención de acabar el juego rápidamente. Mientras el Dépor espera pacientemente en la periferia de su área. El primer asalto fue todo para el conjunto escarlata, su ataque incesante, lleno de cólera pero absolutamente libre de cualquier tipo de raciocinio, dio sus frutos contra un rival que tuvo miedo de ir a intercambiar golpes.

Cascón se muestra como un delantero versátil

Lo mejor del América se vio en esa primera mitad. Diego Cascón, futbolista español, ordenó los ataques del equipo Retrasándose un poco para combinar con Stiven Tapiero, liberando espacios para la movilidad de Peralta y Lasso. El ataque escarlata a pesar de carecer de sentido por muchos momentos logró encarcelar al rival en su propio terreno. Para la segunda mitad la cosa cambiaría, aquel Dépor temeroso, incapaz de responder los ataques del rival cambiaría su actitud y con el excelente papel desempeñado por Geyner Balanta desnudaron, a la contra, las falencias defensivas del América.

Para el segundo asalto los escarlatas mantuvieron su idea de ataque mientras que el Dépor adelantó unos cuantos metros sus líneas y ejerció una presión agresiva sobre el mediocampo rival, donde Tapiero trataba de organizar el ataque del equipo. Con el tráfico pesado en la media cancha el conjunto escarlata comenzó a saltar esa línea usando el juego directo. Pero el Dépor, con Balanta como gran abanderado, recuperaba el balón y atacaba rápidamente los espacios rivales. Geyner, muy inteligente con la pelota, ordenaba las contras y los tiempos del equipo. Además le regaló al encuentro una delicadeza para el gol del conjunto que en la planilla sería el local. Recepción entre líneas, regate corto y pase en profundidad para que Hémber Valencia quedara solo frente al portero.

El América sigue de afán y por primera vez en 3 años llega a la última fecha del todos contra todos con la posibilidad de quedar eliminado. El Quindío, su rival en la fecha 18, es el líder del torneo y una derrota dejaría al equipo escarlata muy cerca de la eliminación. Tocará esperar para ver si el América logra bajar sus revoluciones y cambiar un poco su estilo de juego, o, si logra controlar su ímpetu y ordenar un poco más sus ataques. Por el momento, incluso si se consigue la clasificación, el ascenso se ve distante y el púgil que se lanza a moler a golpes a su rival está muy cerca de recibir un golpe de K.O.

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