Colombia evoluciona y por consecuencia enfrenta nuevos retos. Y los nuevos retos requieren mayor evolución. Ante El Salvador y Canadá, la Selección se topó con un nivel de disposición defensiva al que no estaba acostumbrada -a un enfoque absoluto en la negación- y la experimentación en los sectores laterales fue un invitado tan lógico como bienvenido.

Frente a El Salvador, Santiago Arias y Pablo Armero fueron dueños absolutos de las bandas, por donde consiguieron fácilmente la línea de fondo debido al mal regreso de los carrileros rivales y al enfoque del contrincante sobre el sector central. Sin embargo, al enfrentar a Canadá, Pékerman prefirió que su lateral izquierdo fuera Juan Camilo Zúñiga para que éste ejerciera un rol distinto. El del Nápoles sería el catalizador de un mecanismo de que resultó sumamente fructífero durante las eliminatorias: el enroque con el interior. Cerrándose hacia una posición central en posesión, Zúñiga le otorgaba libertad absoluta a Juan Guillermo Cuadrado (como interior izquierdo) para tomar un puesto ofensivo sobre la banda desde el cual maniobrar con el desborde como fin principal.

Cuadrado no aprovechó las ventajas que Zúñiga generó a su favor

Tácticamente, el gesto cumple varios fines colectivos. Al permitir el desdoblamiento del interior, la movida agiliza la transición con espacio y rompe la marca fija, creando así ventajas que se proliferan aún más cuando los delanteros logran aprovechar los huecos consecuentes. En ocasiones, hasta da paso a la sorpresa y genera superioridad numérica en el carril central. Sin embargo, la utilidad de tal enroque en Colombia depende en gran parte de la calidad de la posesión del interior/extremo: una necesidad que quedó gravemente expuesta en el partido del martes ante la deficiente actuación de Cuadrado. El pobre desempeño del hombre de la Fiorentina no sólo desperdició las ventajas de las cuales él mismo era el enfoque, sino también aquellas que se prestaban para los demás.

Queda claro: Pékerman necesita un método de ajuste para cuando sus participantes fallen. La profundidad de Arias por el costado opuesto tampoco estuvo presente, y dio la sensación de que con Pablo Armero corriendo por la línea de cal izquierda desde un comienzo el daño a Canadá pudo haber sido mayor. Sin embargo, vale destacar el rol del actor que sí estuvo a tono, Zúñiga, quien cada vez ratifica más su comodidad en los alrededores del mediocampista central. No sería sorpresivo que en esta ocasión, el experimento de Pékerman haya tenido como objetivo alterno el seguir cocinando al paisa como su próximo mediocentro: un esfuerzo más en la determinación de continuar evolucionando.

One comment

  1. A mi lo más preocupante me pareció que sin Armero los laterales no fueron profundos. A Zuñiga le gusta la izquierda porque su cuerpo se orienta a la asociación de forma mucho más natural que en la derecha, sin embargo, cuando juega ahí el lateral derecho tiene que ser muy profundo sin y con pelota para compensar. Yo creo que Pekerman rompió el Zuñiga-Cuadrado-Teo en la izquierda porque no estaba siendo profundo en derecha.

    No sé si volvamos a ver eso, aunque está claro que hay algo en el mediocampo que Pekerman está buscando y que aún no ha encontrado.

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