Cuando Cuadrado corre de un lado a otro y agita sus lánguidos brazos en todas las direcciones, algo anda mal. Va disparado con el arco entre ceja y ceja, pero sin rumbo aparente. La libertad que le ha concedido Pékerman desde el Mundial parece haber sido contraproducente. Bajo la idea de que el de Necoclí está haciendo de todo en Florencia, se ha dicho que se le puede probar en varias posiciones con distintos roles e igual rendirá. Hoy, por ejemplo, inició de interior izquierdo en el rombo del centro del campo de Colombia.

Hace varios partidos que Cuadrado no ha sido tan productivo

Una palabra que funciona para definir su partido es ‘desorden’. Y lleva varios partidos así. La línea de rendimiento del ex-Medellín, que se disparó hacia arriba durante las Eliminatorias, ha ido bajando desde el partido ante Japón en Cuiabá. Si su increíble regate no produce las ventajas tan preciadas por las que tanto se le valora -profundidad y ocasiones de gol, nada menos-, Juan Guillermo se diluye. Da la impresión de no saber administrar tanta libertad, aunque haya jugado varios partidos como mediapunta de forma sobresaliente. Más allá de su increíble dribbling hay un jugador que hace varios choques no suma como se espera. Lo que queda es un futbolista de capacidades notables, pero que desentona por su confusión.

Y desentona porque si bien antes darle la pelota era media ocasión de gol creada, ahora entregársela es disminuir la calidad de la jugada colectiva. Sus prestaciones empeoran cuando no tiene el cuero y se mueve sin agitar al contrario. El de la Fiore es, sobre todo, desequilibrante. Tampoco se queda corto cuando hay que tomar decisiones, pero si no está bien en la que es su cualidad principal, su aportación mengua bastante. Pékerman lo sabía y por ello el 11 era, en principio, un revulsivo. El fútbol de Macnelly Torres era distinto al de Cuadrado, y resultaba mejor para la idea de los cafeteros.

El 11 debe demostrar de nuevo para esta segunda etapa de Pékerman

Colombia parece querer volver a la senda de las eliminatorias, la del fútbol festivo y grupal. Atrás queda la vía de Brasil. En la segunda parte de la estancia de Pékerman se buscarán updates para optimizar el fútbol y encontrar soluciones ante nuevos retos. Cuadrado deberá volver a mostrar su valía. Mientras tanto, un zurdo menudo toca con fuerza, y otro zurdo más grande probablemente quiera rasgarlo.

2 comments

  1. Yo creo, y si bien estoy de acuerdo con lo que planteas, que un jugador como Cuadrado no se lo podrá sacar en citas importantes, porque es de una calidad y valía que aún en momentos en los que no parezca claro, puede arreglarte un partido. Entonces, el tema está en cómo Pekerman termina de potenciar a ese jugador y cómo hacer para que cuando se le haga difícil hacer lo que más sabe, no termine perjudicando al equipo. De igual forma, Cuadrado es joven y seguramente encontrará otros aspectos desde los cuales aportar, además de su regate y velocidad.

  2. A mi la situación de Cuadrado me preocupa mucho porque creo que su caché está por encima de su verdadero nivel. Ya lo había expresado antes, pero es que lo del partido ante Canadá fue un punto más allá: Cuadrado fue negativo para Colombia. Ya no era sólo que sus jugadas no salían, sino que estaba dinamitando el juego del equipo y era incapaz de seguir los movimientos de Zuñiga, James, Teo y Falcao.

    Su capacidad es innegable. Muy pocos futbolistas tienen un regate tan certero y devastador, pero si nos agarramos sólo a eso creo que será perjudicial tanto para el equipo como para él. No es casualidad que sus mejores minutos fuesen cuando se le simplificó el rol y no se le pidió que participara en la cadena de pases ni nada parecido.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *