A Teófilo Gutiérrez no le gustan los compromisos. Su lado amable sale a flote cuando tiene más libertades que obligaciones. Teo ama su libertad. Y cuando el fútbol respeta su libre albedrío, Teófilo Gutiérrez se hace grande. En la cancha, Teo no busca cumplir posiciones ni mantener geometrías tácticas. En esos verdes labrantíos, Teo flota con la libertad del niño que persigue al viento.

Teo es un delantero sin zona

Pékerman lo entendió tiempo atrás y ahora River Plate lo ha aprendido: Teófilo Gutiérrez no es ningún 9. De hecho, el barranquillero es todo lo contrario a un centrodelantero. Teo es la antítesis del 9, del ariete, del habitante del área. Entre sus demandas, la credencial para entrar y salir del área es la principal. Teo es un delantero sin zona que sólo Pékerman pudo descifrar. Así como la libertad se mueve a su antojo, así mismo se mueve Teo para alcanzarla.

Y es en ese permanente afán de libertad que Teo efectúa unos desmarques prodigiosos. Generalmente halla espacios para ensamblar al medio campo con el ataque. Porta el balón con esa lentitud que engaña a todos y que oculta tantas picardías que saca de sus botas. Cuando Teo es libre como un niño, juega como un niño. Ese niño inocente que sólo piensa en atacar y que atacando hace amigos. Cuando tiene el balón a sus pies, Teo vuelca a todos al ataque. Y todos son amigos de Teo.

One comment

  1. Teo jugó unos veinte minutos muy buenos, pero se diluyó cuando Canadá ajustó. Él es la cereza del postre, lo que nos mejora, además de que nos mete en una sucesión de gestos técnicos inspirados que son nuestro sello de identidad. Una vez Macnelly ha salido definitivamente de la selección, Teo es el guardián de nuestro estilo. Lo necesitamos en su rol ideal -Acompañando a Falcao como 9- para que nos dé eso.

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