El torneo 2014-I significó una de las mejores exhibiciones futbolísticas de los últimos tiempos para el equipo azul de la capital colombiana. De la mano de Lillo los embajadores gestaron un equipo bastante competente, con una calma prodigiosa a la hora de manejar el esférico y unos cambios de ritmo punzantes que cortaban el timing de las defensas más precisas del torneo. Millonarios regalaba a sus rivales un mar tranquilo, espacio para la calma, con la única intención de adormecerlos para luego romper el engaño con combinaciones en velocidad que arremetían al rival, quien, confundido, buscaba una y otra vez la calma y ésta lo único que anunciaba era la llegada de la tormenta.

Ya se ven algunos cambios con Lunari

Con la llegada del nuevo torneo aquel proyecto tan productivo quedó reducido a una quietud incesante. El equipo perdió su poder de sorpresa y fue condenado a ser, indefectiblemente, inofensivo. La llegada de Lunari supuso un cambio por las costas azules. Desde la fecha anterior con la victoria 4-0 sobre Fortaleza el equipo daba visos de estar mejorando. Le faltaba confirmarlo contra un rival de más peso que no había recibido goles de local.

De está forma llegó Millonarios al choque contra Patriotas. El equipo boyacense, invicto en su casa, significaba la prueba perfecta para el grupo de Lunari. Y se notó el cambio. Aquel equipo embajador al que atacar le significaba una dificultad magna se presentó, en este inicio de proyecto y aún con muchos detalles por pulir, como un equipo ofensivo. Buscando asfixiar a su rival de forma constante.

Fabián Vargas, el jefe del centro del campo

Vargas se muestra como el mediocampista más influyente de los embajadores. Él dicta los tiempos del juego y organiza la presión alta del equipo azul, uno de los aspectos más positivos del partido contra Patriotas. Con Andy Polo y Anderson Plata presionando en las bandas y Uribe por el medio, Vargas toma el mando del equipo. Se viste de Poseidón y ordena a la marea azul subir en bloque. Arrincona al rival hasta las inmediaciones de su propia área y genera el error.

El partido fue 0-3 a favor de Millonarios, que recuperó su poder de ataque basando sus ataques en la presión agresiva de mediocampistas y delanteros. A pesar de acumular dos partidos consecutivos sin recibir gol, el trabajo en defensa es una de las cosas que más debe mejorar el equipo embajador. Es incapaz de sostener la presión alta por largos periodos de tiempo, sus volantes/extremos están volviendo mal y se generan muchos espacios a sus espaldas y, estando sólo Ortiz como volante de recuperación, se hacen casi imposibles de ocupar esos lugares libres.

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