El Junior de Barranquilla continúa dejando destellos y poco más. El domingo, ante la Equidad, los dirigidos por Julio Comesaña dejaron una exhibición que habría parecido brillante ante un Santa Fe en El Campín, pero que en casa y frente al último en la tabla de posiciones brinda -más allá de los tres puntos vitales- poco y nada.

Comesaña por fin alineó a Cuéllar de interior, mas no en la banda como venía actuando

Sigue siendo claro que, a pesar de tener una idea base para el tiburón, Comesaña aún no determina la mejor vía por la cual ejecutar la misma. Enfocado en el robo adelantado en el centro del campo seguido por la reacción rápida para habilitar en profundidad, el uruguayo alineó esta vez con un 4-3-3 en el que Braynner García y Gustavo Cuéllar (sí, finalmente Cuéllar) eran interiores frente a un impecable Luis Narváez . Tal dinámica en el mediocampo resultó siendo de lo mejor del encuentro. Nota para Comesaña: Con Narváez en Popa y Mena en Proa, Gustavo se siente sumamente cómodo tanto para buscar el balón en el primer tercio como para lanzarlo.

Con esta fórmula, Junior generó un considerable número de ocasiones durante el primer tiempo, de las cuales Mena -superdotado en el movimiento sin balón, aunque deficiente en la finalización- logró embocar una. Pero en la segunda parte, ante la entrada de Matías Jones, el cuadro rojiblanco se quedó sin respuesta. El uruguayo comenzó a enlazar con Fernando Battiste para gestar, y en los movimientos de velocidad a los cuales Narváez y Braynner no lograban anticiparse, comenzaron a ser evidentes las grietas entre líneas rojiblancas -entre esos, los espacios detrás de Cuéllar y, principalmente, las hectáreas detrás del sendero de Jossymar Gómez en el lateral derecho-.

Junior terminó pidiendo la hora

La cosa no pintaba bien para Junior, y a lo que Comesaña comenzó a mover piezas comenzó a verse peor. Nota para el uruguayo: Cuéllar en la banda es débil, y Vladimir en el carril central es prácticamente nulo porque recibe de espaldas. El tiburón pasó a un 4-2-3-1 en el que el doble pivote integrado por Narváez y Guillermo Celis no encontraba enlace y comenzaba a encontrarse más y más presionado. Comesaña se alejaba de la respuesta y la Equidad se acercaba al gol. Al final, fueron la fortuna, la terrible incapacidad para definir de Equidad y alguna que otra atajada de José Luis Chunga, los factores que evitaron el empate o hasta la victoria del equipo bogotano.

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