Independiente Medellín saltó a la cancha con su habitual 4-2-2-2. Esta vez Diego Amaya completaría la zaga en reemplazo de Jefferson Mena, quien acumuló 3 amarillas. El pivote estuvo a cargo de Cristian Restrepo y Jherson Córdoba; el doble enganche interpretado por Cristian Marrugo y Javier Calle; en punta Yorleys Mena y German Cano.

Por su parte, Alianza Petrolera propuso un 4-2-3-1 en Medellín. Rafael Carrascal, Nelson Barahona y Henry Rojas asentados detrás de Ayron Del Valle. La soledad de Del Valle en punta fue tan real como la expresa el dibujo táctico. Rojas se animó a acompañarlo algunas veces y fue inmediatamente censurado por su entrenador.

El DIM no negoció la posesión del cuero. Córdoba y Restrepo se alternaban la salida de balón, orientándolas inteligentemente. La banda izquierda del DIM, la que lo llena de vida, llegó a ser importante para el desarrollo del juego. Vladimir Marín rompía líneas con pases interiores, o bien, con desmarques de ruptura. En cualquier caso, el DIM ganaba profundidad.

A pesar del gran partido que hacía Vladimir Marín, la banda izquierda no impuso la posesión de otras veces. El reconocido triángulo que forman Mena, Marín y Marrugo, contó con una muy mala versión de éste último. A su mala forma se sumó una lesión que lo incomodó mientras estuvo en cancha. Lo paradójico fue que el pivote de la visita concedió un espacio considerable. Calle no pudo incorporarse al afamado triángulo ya que no disfruta el recostarse a la banda tanto como Marrugo.

El DIM lo tuvo todo para dar el primer golpe

El DIM tiene tendencias centrípetas. Sus avances son siempre en dirección de Germán Cano. Los pases entre líneas, los centros al área, las conducciones. Todo lo que produce el DIM en ataque finaliza tarde o temprano en los pies del argentino. Para Hernán Torres es una fortuna tenerlo. Sus características aportan mucho para lo que quiere el entrenador. Los desmarques de Cano, casi compulsivos, tienen siempre por propósito el progreso colectivo. El DIM ganó los metros que quiso gracias a la tarea de Cano pero no concretó las situaciones que tuvo.

Entonces llegó el momento de Alianza Petrolera. Su plan fue abiertamente conservador. Esperaría pacientemente al DIM en 4-5-1. Tan pacientemente que se podría contar con los dedos de una mano las veces que se hizo con el balón. El riesgo de tan poca cuota de posesión es evidente y sólo un contragolpeador infalible podría sacar oro de ello. Upegui era consciente de la situación y eligió a Ayron Del Valle como objeto del juego directo de su equipo.

El plan de Alianza Petrolera era que Ayron Del Valle resolviera todo

Si los lanzamientos a Del Valle eran aéreos, Barahona y Rojas correrían a cazar la segunda jugada. Si los envíos eran a ras de suelo, el destino de Alianza Petrolera estaría en los pies del solitario Ayron Del Valle dividiendo 3 o 4 adversarios. Por inverosímil que parezca, Del Valle lo hizo y lo sentenció 2 veces en el marcador. En una noche donde lo absurdo se hizo real, las fantasías fueron Del Valle.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *