El ‘cómo se gana’ viene siendo uno de los debates más importantes en las ultimas décadas del fútbol mundial. Para los románticos siempre estará por encima el proceso. Prefieren jugar bien y perderlo todo a ganar campeonatos jugando un fútbol que no sea de su agrado. Los resultadistas, por otro lado, están convencidos de que el sentido del deporte es ganar, la forma pasa a un segundo plano. Independientemente de pertenecer a una postura o a la otra todos, en general, entienden que para ganar hay que hacer gol. Todo lo demás pasa a un segundo plano cuando el balón toca el fondo de la red. Se salvan y se destruyen procesos, los jugadores se llenan de júbilo o amargura, los aficionados gritan o lloran, etc. La integridad del deporte se resume en ese momento capaz de cambiarlo todo.

Santa Fe, bien arriba en la tabla, es más práctico que estético

Lo anterior es la única forma de explicar lo acontecido en el estadio La Independencia de la ciudad de Tunja. El equipo ajedrezado, con su 4-4-2, sofocó al equipo cardenal durante los 90 minutos de juego. Adelantaron sus líneas, anticiparon balones, interrumpieron las combinaciones en ataque de Santa Fe, en fin, hicieron todo lo posible para ganar el encuentro. Acorralaron al León en una esquina a la espera de asestar el golpe final, el problema fue que éste nunca llegó.

El equipo Cardenal se mostró blando en la mitad de la cancha y rápidamente perdió el control del partido, sucumbió ante la presión contraria. El doble cinco compuesto por Torres y Seijas no logró equilibrar la defensa y tampoco esclareció la salida del equipo. La fase ofensiva de Santa Fe se vio limitada a lo que pudieran realizar en banda Roa y Arias. Mientras en la parte alta Morelos y Wilder luchaban los pocos balones que les llegaban y Ómar Pérez se veía obligado a bajar para poder entrar en contacto con el juego.

Chicó, a pesar de buscar de forma insistente la victoria, cayó derrotado

Un Chicó armado y en busca del partido contra un Santa Fe confundido que corría más de lo que jugaba. La victoria ajedrezada era lo lógico en ese panorama, pero el fútbol nunca se ha caracterizado por seguir ningún tipo de lógica. Boyacá Chicó golpeó primero, Santa Fe, como pudo, encontró el empate al inicio del segundo tiempo y cuando los ajedrezados tenían cercado al león, esperando el momento justo para la estocada final, éste se volvió y les lanzó un zarpazo mortal que concretó la victoria cardenal. Pimentel podrá irse a descansar contento por el funcionamiento de su equipo, mientras que Costas soñará con la difícil victoria que consiguió jugando un fútbol regular.

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