Ver achicar a David Ospina me da miedo y no sé si es cosa mía o de él. A ver, el lenguaje corporal del tipo no colabora: Sale a cerrar con las rodillas escondidas, y nunca con el tren superior al frente — se ve bastante tímido. A mí me da miedo porque su físico no es el más fuerte — de los últimos nueve meses ha estado incapacitado unos tres. Y ante nada, porque en un contexto general, es bastante bueno como para estarlo perdiendo.

Ahora, todo esto viene al caso porque este martes, tras una recuperación que tardó casi dos meses, David Ospina finalmente realizó su debut oficial con el Arsenal inglés — y se vio a la hora de achicar y chocar, más cuidadoso que nunca. ¿Es Entendible? Pues, sí. ¿Arreglable? También. A fin de cuentas su nivel de cautela destacó visualmente, pero influyó poco en un debut que no fue ni el mejor ni el peor.

Ospina encajó dos goles en la derrota ante el Southampton, pero su actuación no fue mala. El primer gol fue de pena máxima. El segundo, un zapatazo violento de media distancia de Nathaniel Clyne que los más exigentes habrán interpretado como atajable y los demás como una inalcanzable grosería por parte del inglés. En todo caso, nada como para voltear la balanza. También hay que decir que el paisa tuvo un par de buenas atajadas — una en cada tiempo — pero fueron, igualmente, nada del otro mundo.

No obstante, un detalle sí quedó claro y resultó algo preocupante: a Ospina le pasará factura la falta de técnica con los pies. Su distribución con las manos es buena, y su golpeo largo no tendrá mucho lugar en un Arsenal que prioriza la salida en corto. Pero su regular primer toque sí causa una notable deficiencia. A pesar de que él sabe escoger el pase y reacciona bien, en más de una ocasión sus malas recepciones bajo la presión del Southampton lo forzaron a mandar balones desviados hasta al saque de banda — una tendencia que, si bien podría evitarse en un Arsenal eficiente y sin tanta necesidad de retroceder hasta el guardameta, a una versión confusa e insípida como la de hoy, podría salirle bastante cara.

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