Pisaba José Heriberto Izquierdo el Jan Breydel Stadium con un traje que cargaba el escudo del Club Brugge. De hecho, el reconocimiento del terreno de juego traía un aliciente para él: su debut como titular con el cuadro belga. Y para más inri, por Europa League y ante un histórico como el Torino. Era el contexto idóneo para darse a conocer y convertirse en un nuevo ídolo de la institución. Como Carlos Arturo Bacca, por ejemplo.

La titularidad del colombiano marcó los 90 minutos en el gramado bajo un funcionamiento peculiar. Preud’Homme optó por el 4-4-2 en rombo con el español Víctor Vázquez por detrás de Felipe Gedoz y José Heriberto. Es decir, ninguna referencia natural en ataque y con hambre de metros para los atacantes, sobre todo para el pereirano. En ataque, en la salida con balón del Torino, era un 4-3-3 marcadísimo con los tres atacantes (Felipe Gedoz, Vázquez e Izquierdo) sobre Maksimović, Jansson y Gastón Silva más el marcaje individual de Simons sobre Gazzi, el primer apoyo en los italianos. Por ende, el Brugge buscaba achicar la mayor cantidad de espacios, tomar a los posibles receptores y obligar al Torino a los envíos largos. Un escenario de presión y ritmo favorable, en parte, para Izquierdo. Pero estando muy cerca de la frontal tenía pocos metros para tomar la pelota, correr con ella y sacar rivales de encima.

Izquierdo no tuvo espacio para hacer lo que le gusta

Los minutos transcurrían y, sobre todo en la segunda parte, el Brugge creció. Preud’Homme dejó de dominar campo y sujetó más la medular con Fernando, Simons y Silva estáticos en sus lugares. Liberó a los laterales Meunier y Bolingoli, y el Brugge presionó todavía más la primera zona del rival. Con la salida del joven Storm en lugar de Víctor Vázquez, los locales perdieron en intensidad y ahí fue cuando el Torino pudo evacuar la primera línea de presión  rival y ganó metros para correr con el venezolano Josef Martínez. José Heriberto empezó a recular, el Brugge recuperaba la pelota y él tenía campo por recorrer y contrarios que superar. Sin embargo, no dejó de estar fino en el regate y en varios tramos se le vio algo incómodo con los desmarques de ruptura que le ofrecían su compañero en busca de abrirle espacios. Sin duda alguna, quedó con ganas de debutar junto a Nicolás Castillo.

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