El domingo 7 de septiembre significó un punto de quiebre para el Deportes Tolima 2014-II. La caída 5-0 contra Independiente Santa Fe confirmó el mal momento que está pasando el plantel comandado por Alberto Gamero. Con la confusión que genera perder así, porque nadie trabaja toda la semana para caer 5-0, el técnico samario optó por una decisión un tanto extrema. Saltó a la cancha del Guillermo Plazas Alcid con un 5-3-2 la primera línea conformada por tres centrales muy pesados -Bonilla, Valencia, Monsalve- y dos carrileros con buena salida: el juvenil Omar Albornoz y Henry Obando.

El Tolima cambió su idea y no resultó

Teniendo en cuenta la idea del sistema, la primera línea tiene mucho sentido: hacerse fuerte en el medio para dar más libertad en salida a los carrileros con la intención de estimular el ataque por banda. Los problemas comienzan en el medio campo. El tridente conformado por Alejandro Mahecha, Wilmar Barrios y Jhon Hurtado fue contraproducente. Pasivos en marca y estáticos en ataque convirtieron al Tolima en una roca impenetrable pero absolutamente inofensiva.

Los sacrificados fueron Yimmi Chará y Héctor Acuña quienes, sin apoyo, eran los encargados de atacar el arco rival. La autosuficiencia de Yimmi ayudó a generar la única jugada ofensiva del Tolima en 90 minutos.

Para el Atlético Huila el partido fue tortuoso. Se esforzó constantemente con la intención de penetrar la coraza del vinotinto y oro pero falló una y otra vez. Lastimosamente el equipo opita tomó la peor decisión para intentar hacer daño al Tolima, el centro desde los costados. Con Hechalar, Murillo o Perlaza desbordando constantemente el equipo huilense cayó en la tentación de buscar una y otra vez a Juan Fernando Caicedo en el centro de área. Uno tras otro los centros del Atlético Huila fueron despejados por el tridente de centrales tolimenses.

El juego directo no le dio réditos al Huila

En el segundo tiempo la cosa pintó un poco mejor para los opitas que lograron combinar en zona central para sacar de posición a los zagueros pijaos y encontraron así dos oportunidades muy claras de gol. Una desperdiciada por Caicedo y la otra errada bajo el arco por Marcelo Bergese. Más que eso no pudo conseguir el Atlético Huila que en la segunda parte del segundo tiempo se dejó llevar por la impotencia de no conseguir el resultado y decidió dejar a un lado las jugadas elaboradas para cambiarlas por el juego directo donde, por obvias razones, la zaga tolimense fue quien venció.

El Tolima sigue sin ganar y aunque Gamero logró consolidar una roca difícil de penetrar ahora tendrá que buscar la manera de que ésta sea capaz de buscar el arco de enfrente. Con el medio campo que propone el samario la misión se ve difícil pero con un par de cambios en la zona medular este Tolima, que prometía tanto al inicio del torneo, podría llegar a dar la sorpresa. El problema es que el tiempo se agota.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *