Dio inicio la era Lunari en Millonarios y, aunque es muy temprano para sacar conclusiones, también es cierto que si un patrón se repite incluso con un nuevo entrenador, es posible afirmar que quizás se trate de un déficit insuperable. El equipo embajador se organizó a través de un 4-4-2 en rombo, en el cual los tres vértices superiores cambiaron posiciones con mucha asiduidad. La idea era moverse, tocar mucho y presionar tras pérdida y algo de eso vimos, destellos, sí, pero ilusionantes. Millonarios puede llegar a funcionar.

A pesar de un comienzo entusiasta, Santa Fe se hizo rápidamente con el partido aprovechando los dos déficits del equipo azul: dado que Ortiz regalaba mucho espacio, los puntas del club cardenal recibían con facilidad en zonas muertas en campo contrario, causando desajustes en la poco organizada defensa del equipo de Lunari; por otro lado, la nula movilidad de los delanteros sirvió de tapón para el muy buen mediocampo azul, que no encontró nunca como sostener ataques en campo rival o romper las líneas defensivas. Al otrora Ballet Azul le hizo falta un bailarín en la delantera que pueda ser pareja de baile para sus centrocampistas. Es una carencia que quizás le cueste el semestre a Millonarios.

One comment

  1. Una verdadera lástima la expulsión de Cuero – Jefferson puede parecer un jugador simple, pero cómo produce no? – que dañó un partido de bastante calidad. Los primeros minutos de Millonarios, que siempre suelen ser lo más rompedores hasta que se asienta un nuevo sistema, fueron ilusionantes. Triangulaciones, mucho movimiento, permutas, una ocupación racional de los espacios en el mediocampo y esa presión, que deberían seguir el resto de jugadores, que complicó a Santa Fe… Lunari tiene mucho trabajo, y tendrá que solucionar sí o sí lo de sus delanteros. Ya veremos qué tal Sebastián Pintos (Me han hablado bien de él) y si finalmente llega Stalin Motta.

    De Santa Fe, pues nada que decir. El equipo de Costas basa su fútbol en una ocupación de espacios en campo propio muy sólida, algo poco común en nuestro fútbol, y una serie de lanzadores y corredores que ubican al equipo en campo contrario muy fácil. Luego, claro, el golpeo de Omar Pérez que da muchos puntos aunque su influencia en el juego hoy es mínima. Por ahora les está rentando.

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