La altura que alcanzó el tiro libre ejecutado por Omar Pérez sorprendió a todos. Aquella altura, tan atípica en él cuando remata a portería, transformó el partido. El 1-0 en contra alteró los planes del Tolima, llamado a apoderarse del balón para buscar la igualdad. Pero cuando Jefferson Cuero entiende que él es el primer defensor, Santa Fe encuentra el mejor antídoto contra la salida del balón del rival. En el momento en que más adelantado presionaba Santa Fe, llegó una falta en el área que le daba la oportunidad de ampliar su ventaja, de no ser por el presente errático de Omar Pérez en los penales.

El golpe anímico sirvió al Tolima para adelantar la posesión del cuero. Momentos de Silva cercano al área y el duelo entre Chará y Meza, inclinándose a favor del primero, obligaba a Santa Fe a defender muy atrás. Tolima se tomó muy en serio la ventaja aparente y se fue al vestuario antes que dictara el juez. Un error de concentración y los toques de primera entre Medina y Cuero valieron el 2-0.

Santa Fe anotó los dos primeros tantos cuando mejor jugaba el Deportes Tolima, e incluso falló un penalti

En la segunda mitad, Santa Fe fue lo que quiere ser: la obsesión del mediocampo de librar a la defensa de duelos personales, el hostigamiento del rival en propio campo, la intensidad de los que hacen el pase y continúan su carrera. Siempre que los suyos acechaban al portador del balón y se ofrecían verticalmente al pase, Santa Fe impuso vértigo. Y así llegó el 3-0.

El ingreso de Mejía en lugar de Palacios denotó el desespero en que cayó Alberto Gamero. Tolima atacaba por desesperación. Santa Fe respondió con el paso de 3-4-1-2 a 5-3-2, que limitó la profundidad del Tolima en costados. Tolima chocó contra el muro y entraba en un estado de shock que Santa Fe supo aprovechar. El resto es bien sabido por todos: un 5-0 demoledor que dejó a su paso un auténtico contragolpe de manual. Wilder Medina entrega el balón y continúa su carrera. Y cuando lo hace, Santa Fe juega al “toco y me voy”.

4 comments

  1. Dos cositas para comentar del partido:

    1) Salvando distancias, Daniel Torres me parece un biotipo muy peculiar a Xabi Alonso. Primer pase, rompe líneas de presión con un toque, organiza las transiciones defensivas, corta y ahora le está sumando a sus variantes bastante acompañamiento con lectura de juego.

    2) Crece a menudo la dependencia del Tolima con Yimmy Chará. Todo el juego gira en torno a él. Sus apoyos, su movilidad y, más que nada, lo que produzca con el balón. Yimmy es capaz de decidir si el Tolima se hace predecible o no en ataque.

    1. El rol de lanzador que está ejerciendo Torres es fundamental para este equipo de vertiginoso. Ahora, cuando es él quien ancla, el equipo se encomienda a su zancada en momentos de transición. Pero cuando el que ancla es Seijas, la zancada de Torres tras pérdida de balón se da hacia adelante. Es allí cuando el equipo gana unos metros defendiendo y Torres es libre de jugar a la altura de Pérez. El acompañamiento que dices obedece al posicionamiento o no de Seijas como mediocentro, cosa que a mí me ha parecido brillante, pero ese es otro tema.

  2. @Juan Felipe Mercado

    Al menos ante Tolima y sin Seijas, fue entendible la idea de jugar con tres en el fondo, ¿no? Roa no es útil y transmite confianza para fijar. Así lo entendí yo desde mi lugar.

    Santa Fe cambió su idea de bloque y bajó unos metros ante el Tolima, pero supo juntar líneas y cortar espacios internos. Buscaron desgastar al rival y tener opciones de correr a través de los espacios que dejaba el rival defendiendo a campo abierto con Cuero y Medina.

    1. La idea de jugar con tres en el fondo fue circunstancial. Sin Dairon Mosquera (suspendido para el clásico). Era jugar con Roa a perfil cambiado (ya lo hizo este semestre) o jugar con Ricardo Villarraga, teniendo en cuenta que su carrera como futbolista es algo así como un “cameo”. Pues bien, ni lo uno ni lo otro. Costas siempre se decide por quienes han demostrado estar en forma durante la semana. El puesto se lo ganó Yair Arrechea y cambió el dibujo táctico que para Costas, como te digo, es circunstancial. El clásico fue el partido en que Santa Fe más rápido desarmaba al rival. A Costas le produjo confianza esa acumulación de gente en el medio porque fijaban. No sólo Roa, como dices. Fijaban todos. Ahora gusta mucho del 3-4-1-2.

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