Mirar el diablo a la cara

El diablo tiene muchos trajes, pero solo se oculta tras un rostro. Sus dos perfiles oscilan entre la incertidumbre y el gozo. Es un equipo de crujiente madera en la salida del balón, pero de firme mármol una vez supera esta fase del juego. El atasco inicial para empezar jugando que le produjo el Deportes Tolima hizo que Carlos Lizarazo fuera el encargado de iniciar las jugadas

La verdad

El rostro del equipo revelación del futbol profesional colombiano, y lo será sin importar lo que pase de ahora en adelante, es obra del entrenador Flabio Torres. Cuando el Pasto ataca sobre cualquier césped en el que se encuentre, porque no sabe jugar a otra cosa, se empiezan a despreciar las formas tradicionales, a romper moldes como si fuera una obra cubista donde se plasma el conflicto permanente entre lo que se piensa y lo que se siente

Sin salida

En un partido que pronto se quedó sin historia, Luis Carlos Arias, por momentos, lo hizo todo: cortó pases en lo que parecía más un fusilamiento de los volantes de River Plate que lanzaban a mansalva y sin oposición balones de gracia. Luego los lanzaba al espacio con precisión a un Valentín Viola que se le exigía aguantar la pelota y dar tiempo a su equipo: allí ganó y perdió, pero fue una labor irreprochable

En busca del escenario ideal

Imagina mientras da pasos que se hunden como su propio pensamiento. Repasa un hipotético escenario ideal, ve a Anderson Plata caer a la banda persiguiendo un pase central, raso, con un sentido muy claro, descifrable pero incontestable, un típico balón al vacío, ojalá en diagonal dentro-fuera, aunque tal vez no importa tanto cómo, sólo que poco a poco, con cada paso, desajuste la zaga de centrales