La Copa Libertadores es un torneo lleno de magia, pero también de historias incomprensibles para aquellos que solo han escuchado de ella sin haber paseado en sus caminos. Atlético Nacional ya sabe como transitar en la  Copa y algunos atajos para llegar a la final.

En el Atanasio Girardot, Nacional tuvo una noche con cucharadas de fútbol. El equipo hoy dirigido por Jorge Almirón bebió sorbos de lucidez en los momentos oportunos del juego e hizo del partido un trámite exprés.

Nacional tuvo más del 80% de la posesión a lo largo del encuentro

Si bien Delfín no exigió en demasía a Atlético Nacional y el partido se vio desequilibrado con la expulsión en el primer tiempo en el equipo ecuatoriano, el conjunto verdolaga siempre trató de mecanizar la salida en los pies de Campuzano, la gestión del juego desde el interior izquierdo con Castellani y mantener a Macnelly instalado 3/4 de campo rival, y no tan alejado del arco, para que él sea quien entregue el último pase, gestione las intervenciones de Reinaldo Lenis y Helibelton Palacios, o se diluya su responsabilidad en las posesiones para aparecer por sorpresa dentro del área.

Es realmente llamativo que Macnelly no retroceda metros para sacar la pelota, sino que se mantenga alejado de esa gestión. Castellani anoche cumplió sin demasiadas exigencias su labor de darle el primer sentido a la posesión, y aunque generalmente buscó y encontró a Torres, vale decir que su cuerpo se vio inclinado para desarrollar el juego por la derecha.

Los movimientos de Dayro potencian las decisiones de Macnelly

En ese costado tanto Lenis como Palacios borraron la línea de cal e intensificaron el ritmo de la posesión jugando la pelota hacia el medio con Macnelly, y a sabiendas de que con Torres se juega a un toque, siempre lograron la profundidad que deseaban. Tanto el extremo como el lateral ocuparon con inteligencia los espacios y progresaron a la par, sin incomodarse y pisar los cordones de sus guayos. Empieza a existir química entre ellos, y no solo la referencia es hacia el extremo y el lateral, también con Macnelly.

La noticia está en que la libreta de apuntes de Almirón empieza a llenarse de letras, pero no precisamente marcadas en rojo.

Fotos: JOAQUIN SARMIENTO/AFP/Getty Images

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