Anoche Millonarios fue ese que suele ser domingo a domingo, pero en Copa Libertadores. Ni más ni menos. Esto dice mucho de la confianza que tienen sus futbolistas sobre el modelo, además de su capacidad para replicar aquello en lo que creen en un contexto de exigencia mayor. Si no les bastó fue porque carecen de experiencia continental, y la experiencia dice que la Libertadores se trata de aprovechar los momentos. Por todo lo demás, Millonarios jugó un partido muy serio ante Corinthians.

Del Valle ofreció un contexto lleno de posibilidades

La noche pintó azul en el preciso momento en que Ayron del Valle se decidió a mostrar su cara más participativa. No hablamos ya de esos apoyos tan cercanos a Juan Guillermo Domínguez, que también, sino de su amplio repertorio de movimientos en el frente de ataque. Del Valle no se reservó ni un ápice de energía y movió a la defensa corinthiana todo lo que pudo, pero fue su trabajo entre el central y el lateral izquierdo brasileños el que más hizo mella en los visitantes.

Fijando a Henrique y Maycon, el delantero albiazul posibilitó toda suerte de combinaciones entre los suyos. Christian Huérfano tuvo espacio para llegar desde atrás, Jair Palacios encontró ventajas para ganar línea de fondo y John Duque fue libre de recibir el balón en el pico del área. La cereza del postre para la claridad de Millonarios en ataque fue su dominio de las segundas jugadas. Faltó el gol, pero el juego le dio al embajador unos 45 minutos de superioridad absoluta.

No podemos pasar por alto el tremebundo aporte de John Duque en la fase ofensiva. Además de ofrecer la mencionada línea de pase por dentro al circuito en la banda derecha, Duque se mostró especialmente audaz asumiendo el juego entre líneas. Su impacto fue tal que David Macalister Silva se permitió abandonar la mediapunta para echar una mano en salida sin que por ello Millonarios atacara peor.

Duque ya no es el futbolista que conocíamos: es mejor

El cambio de Eliser Quiñones por Roberto Ovelar fue un acierto de Hugo Gottardi, pues el primero no supo entender que el partido le exigía llegadas al área para rematar lo que Millonarios producía a raudales por derecha. Pero el nerviosismo ya se había apoderado de los embajadores y su juego se hizo todo lo impreciso que puede un equipo que acude a Juan Guillermo Domínguez en busca de ideas. Había dejado escapar su momento y el azul se fue en degradé.

Pero Gottardi, en la rueda de prensa, no dejó de insinuar optimismo. Será, tal vez, porque sabe que no ha quemado aún el cartucho de juntar al equipo más talentoso posible, que debería ser aquel que acoja a Santiago Montoya y Roberto Ovelar. Como si lo mejor estuviera por verse.

Fotos: Gabriel Aponte/Getty Images

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