Después de más de 3.000 días sin disputar un torneo internacional y en un enfrentamiento complejo de delimitar por lo que fue su desarrollo a lo largo de los 90 minutos, América de Cali dio el primer paso para avanzar de ronda en Copa Sudamericana al vencer por la mínima diferencia a un descarado pero sin pólvora Defensa y Justicia. El conjunto de Jorge da Silva, que sufrió la gota gorda por su misma imprevista gestión de campo, buscó un “algo” sin resultado al principio del partido, se adelantó en el marcador y comenzó a crearse un contexto de dificultades que de no ser por Carlos Bejarano habría tenido otro desenlace.

Defensa y Justicia ayudó en el último pase, pero América no lo hizo del todo mal en la primera parte

Y eso que el Polilla buscó controlar, desde un bloque medio y con mezclas de fases de posesión y también más posicionales, a un rival que gusta mover, tocar y acelerar la pelota. No obstante, lo primero no ocurrió y lo segundo no tanto, pues América no jugó el partido en la zona que quiso pero jamás padeció y Defensa y Justicia expuso sus problemas de creatividad en el último cuarto. Para más inri, el conjunto argentino remató a puerta por fallos individuales de la zaga escarlata, en especial de Diego Herner, mas no por su capacidad para generarse situaciones de gol desde una idea muy diáfana. Al menos, como sí fuera a suceder en el segundo tiempo, nunca perdió su cuerpo.

América mostró cierta falta de ideas. Se quedó a medias en muchas cosas

La variante de Darío Bottinelli en lugar de Carmelo Valencia, novedad para todos por lo que venía surgiendo de ese doble nueve con Cristian Martínez Borja, tuvo su consecuencia negativa a nivel táctico. Inicialmente, ni cerrando el 4-5-1 ni conservando el balón, el argentino ofreció garantías sino todo lo contrario: cada pérdida, fuese en la recepción o en el pase, condicionó la transición defensiva roja y peligró el 0-1. Además, minutos después que pasara a subir su posición, se vio claramente que es el futbolista que más lento juega en estos momentos, malogrando cada posibilidad de contraataque.

Pero de ese problema debe destacarse un nombre: Kevin Ramírez. Con conducciones más inteligentes y sacrificadas que venenosas, el uruguayo consiguió recuperar metros llevando el balón a línea de fondo y parqueando el bloque defensivo 20 metros arriba. Lejos del desequilibrante jugador de pretemporada, sumó frescura para un conjunto que, de forma literal, le costaba dar tres pases consecutivos en campo contrario. Así, y gracias también a un soberbio Carlos Bejarano con tres intervenciones notables, el América de Cali logró sobrevivir de su visita al Florencio Varela.

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