Anoche, de regreso a la competencia en el torneo local y tras la caída en la final de la Súper Liga ante Millonarios, el conjunto verdolaga quería seguir encontrando buenas sensaciones que permitieran seguir afianzando la doctrina de juego que enseña su nuevo entrenador: Jorge Almirón.

El técnico de Nacional, si bien modifica el sistema y rota algunos nombres en cada partido, sigue potenciando la idea de juego. Ante Santa Fe, quien presentó un equipo alterno por tener competencias internacionales entre semana, la mejor noticia para Nacional fue la titularidad de Macnelly Torres.

La mejor noticia para Nacional fue la titularidad de Macnelly Torres

Almirón, si bien modifica el sistema y, rotan algunos nombres en cada partido, sigue potenciando la idea de juego. Ante Santa Fe, quien presentó un equipo alterno por tener competencias internacionales entre semana, Nacional formó con 4-1-4-1. Dos extremos abiertos, y fijados a gran altura, buscaban ensanchar el campo: Gustavo Torres y Lucumí. Loaiza metido entre centrales se encargaba de sacar la pelota, y los interiores, Castellani y Macnelly, de la distribución del juego. Arriba, Dayro, con los espacios que siempre le gusta tener y necesita, se movía con total libertad por todo el frente de ataque tratando de desordenar una doble línea de cuatro que puso Gregorio Pérez.

La ventaja que ofrece Torres como ‘10’ es que su ejecución está generalmente alejada del error y es un genio manejando los ritmos del partido, cualidad de las que carecen una enorme cantidad de los futbolistas que participan en la Liga colombiana. Macnelly piensa y arma las jugadas dos o tres toques antes de entrar en contacto con la pelota, por esa razón su ejecución está generalmente alejada del error. Una claridad que ofreció el juego ante Santa Fe fue que Castellani y Macnelly sí pueden jugar juntos. Anoche se buscaban, se juntaron sin estrellarse, ni tropezaron el ritmo de la posesión.

Almirón tiene la tarea de ir despejando dudas en cada partido, el de anoche despejó una enorme: sí usará a Macnelly, su equipo lo necesita

En 60 minutos de partido, Nacional tuvo 48 minutos el balón bajo su poder, el 80% de la posesión a esa altura del compromiso. Aún carece de mayor ritmo y velocidad, pero no existe duda de que Nacional puede darle un manejo a la pelota con más calidad. Requiere de trabajo para la convicción de una idea y tiempo para una mejor interpretación por parte de sus jugadores. Almirón confía en Raúl Loaiza y tiene en cuenta sus defectos, pero confía en que puede trabajarlos. Al mediocentro cartagenero le cuesta pasar de primera cuando el ritmo de circulación es alto y proteger mejor el balón cuando es presionado, dada que la efectividad disminuye bajo intimidación.

Idas y vueltas en el juego. Eso será lo más normal entre los partidos que seguirá disputando Atlético Nacional. La consolidación es una utopía cuando no se llega a la media docena de partidos oficiales, pero será cuestión de tiempo para que los de Almirón empiecen a sonar más afinados.

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