Hablar de Jonatan Álvez es hablar del delantero más en forma que ha tenido el fútbol ecuatoriano en las últimas 2 temporadas. Además de ser, para muchos, el número ‘9’ más letal que tuvo Barcelona en los últimos 20 años; no es poca cosa para el equipo que más dinero invierte en Ecuador para contratar grandes futbolistas. Llegó a la Serie A a mediados del 2015 y, más allá de algún altibajo, siempre mantuvo su promedio de gol por partido. En Liga de Quito no le renovaron porque los dirigentes de la institución aseguraron que se trataba de un jugador “problema”. Antes de analizar varias de las características del mejor delantero de la pasada Copa Libertadores de América, sería bueno poner en contexto por qué se trata de un jugador que difícilmente pase desapercibido.

Nació hace 29 años en Vichadero, Uruguay. Cuando cumplió 20 pensó seriamente en retirarse del fútbol, ya que se encontraba sin equipo y su familia, de escasos recursos, no podía apoyarlo. Se empezó a hacer fama en las categorías menores del fútbol de su país y poco a poco fue construyendo un nombre; hasta que lo contrató Danubio, donde por varios años sería el mejor delantero de Uruguay. El resto de su carrera más o menos la conocemos.

Álvez es, ante todo, un delantero autosuficiente

Son muchas virtudes las que posee el ex Barcelona. Quizá una de las más importantes esté reflejada en la de ser un delantero que no necesita mucho de su entorno para rendir al máximo de su potencial. Es un ‘9’ que se aísla del contexto que puede presentar un determinado partido. Cuando Barcelona jugaba mal y poco le ofrecía para que sus actuaciones sean óptimas, él aparecía. Y hay un escenario en especial que comprueba esto: octavos de final de la pasada Libertadores, partido de ida ante el Palmeiras. Actuación descomunal de Jonatan Álvez en un cotejo donde Barcelona posiblemente haya jugado el peor partido del año. Se cargó él solo (literal) a todo el sistema defensivo del equipo brasileño. Creería que fue su mejor partido en el 2017. Comandó las presiones, generó espacios con sus corridas, estiró los avances cada vez que la recibía… además de marcar el único gol de aquella victoria.

Demostró ser, a lo largo de su ciclo en la Serie A y Copa Libertadores, un futbolista que sabe lidiar con los momentos de alta tensión. Como cuando apareció para sellar victorias de su equipo en la última Libertadores ante rivales de la entidad de Gremio o Santos

Otra de sus grandes aptitudes (personalmente creo que es la cualidad que lo distingue) es saber cómo y cuándo atacar los espacios. En velocidad es difícil de contener porque sabe usar muy bien su cuerpo para sacar ventajas ante contrincantes inclusive más fuertes que él desde lo físico. No es un delantero que genere muchas soluciones para el juego colectivo de su equipo, pero siempre se presenta como opción para resolver a nivel individual.

Su temperamento, que muchas veces le favorece, también suele hacerle malas pasadas

Entre sus máximos defectos (quizá y su personalidad lo llevó hasta donde está) es su actitud ante ciertas situaciones. En su paso por el fútbol ecuatoriano tuvo varias acaloradas discusiones; una de las más recordadas con el propio Guillermo Almada, su ahora ex entrenador.

Un tema para nada menor es que será dirigido por Alexis Mendoza, que también llega del Campeonato Ecuatoriano. El entrenador barranquillero jugó en su Independiente del Valle durante todo el año con dos delanteros, y lo más probable es que lo repita en Junior por la calidad que tiene en fase ofensiva; eso puede ser un problema para el uruguayo, que se adaptó a ser el único ‘9’ en los últimos dos años en BSC. Al parecer se siente más cómodo jugando solo en punta

El entrenador tendrá la dura tarea de complementar todo el poder ofensivo que tienen los de Barranquilla. Pocos equipos en Sudamérica (posiblemente un par) tendrán un tridente tan potente como el que podría formar Junior: Teo, Chará y Álvez.

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