En la primera llave de playoffs de los cuartos de final de la Liga Águila II, La Equidad y Millonarios igualaron a un tanto en Techo. Con los de Russo sumergidos en una dinámica inmejorable, pues venían acompañando con justicia futbolística los resultados de la segunda mitad de la fase regular, vieron a los ojos a una Equidad hecha y derecha en su objetivo de ser la gran revelación de la Liga colombiana. Sin embargo, en ese andar controlador y lleno de tiza sobre la pizarra de los aseguradores, emergió el mejor David Macalister Silva de todos los tiempos: el que más y mejores cosas hace sobre el campo. El de una consistencia irrepetible.

A falta de desequilibrio individual, Silva creó el juego y las mejores ocasiones de Millonarios

Pese a ello, la primera parte embajadora se vio menguada por una clara falta de desborde individual. Ni Riascos en la distracción, ni Duque en la arrancada y muchos menos Mosquera en el regate desequilibraron a su favor la balanza del juego. Pero entre tantas taras, la soberbia actuación de Macalister, dotada de pausa, combinación y sentido, con un punto clarividente para la espera y la contemporización, empezó a juntar pases, conectar los tres carriles, instalar la posesión en campo contrario y, especialmente, proteger la pelota allí para redirigir el partido a su interés. Porque La Equidad, cuando Silva la tocó, vivió en un encuentro alterno.

Fue el técnico Luis Fernando Suárez el que entendió que la escapatoria a tal inferioridad no estaba precisamente en seccionar al directamente responsable –que vive un estado de forma pletórico, como dijo mi compañero Juan Mercado– sino en bloquear las constantes líneas de pases exteriores azules con la presencia fija de Pacheco y Blanco por los costados, quienes representaron un arma de doble filo para Palacios y Banguero y sí pusieron a dudar a la hora de integrarse al ataque. Así, con Riascos y Mosquera –sin importar la asistencia en el gol de Del Valle– en una noche muy, pero muy gris, Millonarios perdió el norte del cruce.

Ambos entrenadores tuvieron respuesta a cada desventaja táctica

Los 90 minutos demostraron la belleza táctica de la eliminatoria. Porque tanto La Equidad como Millonarios, entre sus más y sus menos, corrigieron y condicionaron a su rival a punta de decisiones sobre el desarrollo. Con Silva pesando por todo el campo, con Correa encontrando una referencia para distraer y combinar, con Cadavid combatiendo cada duelo en el área y con Motta más libre, la batalla quedó picada entre banquillos. Ya se espera por la vuelta. Ya se espera por el segundo round del Russo vs Suárez.

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