El Atlético Junior de Julio Comesaña no requiere de mucho para herir y anotar. Esto, que parece sencillo en la teoría, no es nada menos que el cimiento de los proyectos que aspiran a lo más alto. No sólo por los goles que se procura, pero también por los que evita. Porque ver a un equipo en notable inferioridad irse arriba en el marcador con semejante desenfado tira al traste cualquier grado de confianza frente a él.

Anoche lo acusó Flamengo en el Maracaná. El equipo de Reinaldo Rueda ofreció unos primeros minutos arrolladores, pero tan pronto se fue abajo en el tablero devino irreconocible: en ocasiones precipitado, en ocasiones abusando de toques, y siempre impreciso.

El plan defensivo de Comesaña perjudicó a Leonardo Pico en especial

Amén de su título de Copa Colombia, ayer el Junior tuvo su primera gran prueba en el semestre, esto es, la primera vez que se mediría a un nivel superior al del domingo a domingo. El balance arrojó sensaciones dispares. La sociedad entre Miguel Trauco, Gustavo Cuéllar (cuánto ha madurado) y Diego olió sangre en la zona de Leonardo Pico: la zona en que el tiburón no la pasó bien.

Y es que Pico es un mediocentro extremadamente particular: capaz de brillar, pero en situaciones muy concretas. El boyacense alcanza su clímax disputando segundas jugadas o mordiendo muy, pero muy arriba. Es decir, Pico es el mediocentro ideal para escudar al ‘Cha-Teo’. Por lo demás, su repertorio defensivo carece de otros registros. Ayer, que el escenario le pidió salir de su zona de confort (replegar y cubrir espacios), se convirtió en el punto débil rojiblanco.

Junior intimidó, y sin poner toda la carne en el asador

El gol de Teófilo Gutiérrez, más o menos como ha sido la constante del semestre toda vez que el equipo anotó sin mayor artificio, abatió anímicamente al rival. Flamengo remontó el marcador porque nunca dejó de ser superior en el medio, pero tampoco firmó una actuación consistente. Y aquí la cara positiva del Junior ayer.

Porque los locales concedieron muchos metros en defensa, fueron expuestos varias veces por Cantillo y titubearon frente al ‘Cha-Teo’. Es decir, la sensación es que el Junior puede permitirse ser Junior también en Sudamericana: prescindir de Yimmi Chará en el centro —donde acusa impurezas técnicas—, proyectar a David Murillo a su albedrío y acechar el área rival con Leonardo Pico. Vestir su traje de gala también en las noches continentales y llevar el partido a donde quiera. Palabras mayores, sí. La última vez que un equipo colombiano tuvo esa misma licencia conquistó América.

Fotos: LEO CORREA/AFP/Getty Images

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