Ganar la Copa Colombia implicaba para el Independiente Medellín, como para todo el que quiera hacer frente al Junior de Comesaña, ponerle las cosas difíciles al ‘Cha-Teo’. Con esta convicción, el poderoso de la montaña mostró un plan en consecuencia: si Teófilo tenía el balón, toda la atención caería sobre Chará, y viceversa. Sin el argumento de Juan Fernando Quintero —con todo lo que esto representa— el DIM defendió haciendo de tripas corazón.

Esto porque ahogar a una parte de la dupla, y no a las dos, parece ser lo máximo a lo que ha de aspirar cualquiera. Al final el balón le terminará llegando a alguno porque el Junior ha consagrado un sistema de lo más líquido y armonioso que se recuerde en tiempos recientes.

El planteamiento coherente del DIM falló en la ejecución

El Medellín dibujó una defensa de cinco a la que no le faltó razón dado el rival que tuvo por delante. Con Lopera, Echeverría, Pertuz, Erramuspe y Macías, el DIM, sobre el papel, bien pudo defender a lo ancho justamente ante un rival cuya gran sociedad, el ‘Cha-Teo’, tiene origen en las bandas.

En efecto, el plan defensivo insinuó seguridad para un equipo que, pese a que defendió muy cerca a David González, cedió muy poco en el centro. Sin embargo, fue precisamente en la defensa a lo ancho en donde la ejecución mostró flaquezas, especialmente por la actuación de Jonathan Lopera en particular.

El lateral por derecha titubeó una y otra vez ante un delantero que no perdona sombra de duda: Teófilo Gutiérrez. Y fue presa fácil. En adelante, el barranquillero liberó la danza posicional rojiblanca, orquestó el festival de pases y desató el éxtasis currambero.

La noche del Junior, como el fútbol de ‘Teo’, fue de ensueño

Por lo demás, Junior confirma que es el rival a vencer. Su fútbol tremendamente armonioso ayer mostró plenitud. Las líneas de pase afloran para que Pico no deba dar más toques de los que sabe y puede dar. La proyección exigida a Murillo exhibe sus buenas maneras en ataque, posterga las incógnitas acerca de su oficio defensivo y, entre tanto, lo postulan como el lateral diestro más interesante del rentado local. Además, la danza entre Cantillo y Barrera sirve de preludio a la pareja del baile de gala: Teófilo Gutiérrez y Yimmi Chará.

Difícilmente repitamos el festín de fútbol que se da cita por estos días en el Metropolitano. Y difícilmente volvamos a gozar de un futbolista como la estrella de la noche de ayer. El barranquillero que baila arrebatao’.

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