Del mismo modo que se habla, con justas razones, de un Atlético Junior arrollador y dominante en condición de local cuando junta por zonas interiores a Teófilo Gutiérrez y Yimmi Chará, cuando aplica el concepto de presión tras pérdida y cuando hace de la posesión un arma de doble filo para el rival, peligrosa y desesperante, el equipo dirigido por Julio Comesaña completó en la noche de ayer unos 90 minutos que explican perfectamente el poso competitivo adquirido con el paso de los partidos. Porque este Junior, sin necesidad y afán de salir a ganar, gustar y golear, jugó con el reloj, con el ritmo, con la pasividad de Sport Recife y, sobre todo, con la ventaja obtenida de dos goles en Brasil.

Comesaña saltó al césped del Metropolitano con el 4-2-4 que en los últimos encuentros ha marcado su periplo como entrenador rojiblanco, con las novedades de Matías Mier y Yony González en el once titular, aprovechando el estado de forma de ambos futbolistas. Sin embargo, uruguayo y antioqueño, desde lo individual, no tuvieron su mejor actuación. No por una cuestión única y estrictamente personal, que también, sino porque los dos a día de hoy no insinúan una capacidad de desborde tan resolutiva como la de Chará, por citar un nombre, y donde su mayor aportación, cuando están inspirados, pasa por hacer estragos en los picos del área, pero justo anoche se les pidió jugar lo más abiertos posible para establecer la doble referencia por los costados con lateral+extremo sobre el 4-4-1-1 brasileño.

Pérez y Cantillo, acertados a la hora de conservar la diferencia

Asimismo, Junior nunca se vio en la necesidad de acelerar, pues Sport Recife no estableció ningún tipo de amenaza ofensiva, tanto en transición como a balón parado, que preocupara a su línea defensiva o peligrara su clasificación. Y cuando lo hicieron, porque los brasileños tuvieron un par de salidas en el primer tiempo y otras dos en el periodo complementario, todas con un mismo final en cuanto a la última decisión, Rafael Pérez se erigió como bombero. El zaguero cartagenero no sólo es infranqueable en el mano a mano y un portento en el salto, sino que además en un proyectil con frenos en el cruce, la ayuda y la cobertura. Si Sport Recife tuvo alguna oportunidad de remontada, con Pérez se esparcieron por completo.

El desenlace, en forma y fondo, dejó a Víctor Cantillo con estadísticas de jugador contextual, sumando 94 pases acertados (93% de precisión), 3 entradas con éxito (75%) y 3 faltas recibidas en todo el encuentro. Fue, de los 27 protagonistas, el hombre que más balón tocó (116) y el que personificó a grado sumo el control impuesto por los barranquilleros. Porque Junior, entre seguro y relajado, compitió más con la cabeza en Flamengo que en la misma cita de ayer. El botín ganado en Recife y las carencias tanto técnicas como tácticas del contrario se lo permitieron.

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