Nacional mostró tres fases de juego en Guayaquil. Desde la primera hasta la tercera, de forma ascendente. Osorio evidenció, una vez más, desde su libreta y esfero, que es un ser humano innatural para ajustar y cambiar el rumbo de los partidos con su dirección de campo. Es un privilegio tenerlo en nuestro fútbol.

Bocanegra denotó de capacidad física para recuperar y agilidad en la entrega

En la primera fase de juego verdolaga, la más improductiva, Osorio quiso repetir la actuación ante Estudiantes. Bocanegra de mediocentro, interiores muy cerca de él y gran parte del desborde y desequilibrio por los pasillos externos. Sin embargo, Barcelona apretó a Nacional desde el primer segundo y robó muy cerca de Armani. Simple –con espacios– en la distribución y errático –presionado– Daniel. Los interiores (Bernal y Mejía) no leyeron correctamente la salida con balón, y jugaron casi a la misma altura de Bocanegra y cerca de Alcatraz y Valencia. No había movilidad y no había un lanzador por naturaleza. Imagen de equipo recto los primeros 20 minutos.

Osorio reacomodó como pudo y le ahorró a los centrales buscar siempre a Bocanegra como posible receptor para verticalizar de inmediato con Bernal y Mejía. Barcelona se cerró sobresalientemente por dentro con Frezzotti de pivote más Vega y Oyola de interiores, y allí Alejandro y Yulián no tuvieron tiempo para jugar de cara y maniobrar. Apareció Zeballos con algún movimiento (saliendo del área) o uno que otro desmarque profundo, mínimamente fructífero, pero no mostró peligro y mucho menos agitó Nacional. Sin embargo, en lo positivo, dejaron de ofrecer pérdidas en zonas peligrosas y comenzaron a jugar en campo contrario.

Ruiz volvió a sumar saliendo del banquillo

En la tercera y última fase del juego, con los cambios de Ruiz y Guerra, el cuadro verdolaga mejoró. Nacional comenzó a tener más espacios entre líneas. Mejía lanzó, Bernal rellenó y Guerra gestó. El 3+2 por dentro que realizó Barcelona toda la primera mitad y parte de la segunda, pasó a ser un 3+4 en desventaja. Juan Carlos arriesgó y acertó con Alejandro, además Luis Carlos fue un zancudo para el plan defensivo de Rubén Israel. El samario multiplicó las líneas de pase y trazó desmarques y movimientos con profundidad y sentido. Hace apenas días, visitando Manizales, sustituyó a Velázquez y sumó dos goles. Anoche, por Copa Libertadores, Osorio pasó de Zeballos a Ruiz y él aportó un gol y una asistencia con una jugada fantástica.

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